sábado, dezembro 31, 2016

LUCIDEZ ALUCINADA: INSOMNIO, DE ELSA CROSS

El insomnio es una catarata por donde se desbordan los sueños: caen despeñados, estallan, se diluyen. Es un terreno fértil para la meditación; un tránsito imparable del pensamiento. El tiempo transcurre de otro modo, como en un ralentando.
Elsa Cross lo sabe. Nativa de la Ciudad de México, en la que cada vez es más difícil dormir, celebra su setenta aniversario con un pequeño y exquisito volumen poético: Insomnio (Ediciones Era, 2016).
Estos trece poemas fueron escritos durante dos años en dos ciudades distintas: Kolkata (nombre bengalí de Calcuta) y su lugar de origen. No es casual que uno y otro sitio sean conocidos como “La Ciudad de los Palacios” y en ambos la autora haya edificado un “no tiempo, no lugar” en el cual se agudizan los sentidos y la mente se vuelve toda contemplación.
La oscuridad que todo lo devora se transforma en una lucidez alucinada que revela a sus criaturas. El silencio libera sus discursos adormecidos.
Hay una fusión entre lo Inasible y lo Inefable: “El tiempo se suspende/en ese instante único/se detiene en un punto que irradia/fijo e incesante/nuevo y eterno/ lo que es lo que no es/ y en esa pausa juega el infinito/Lo que ha sido y será/vibra/respira en esa pausa/se vacía de sí mismo/transformándose/en espirales de aliento sutilísimo/átomos de silencio” (“13”, p. 68)
El Instante se percibe como un Aleph que en su pequeñez concentra todo un Universo: “El instante captura los límites/los rompe/Ve en la urdimbre minuciosa la faz entera del tiempo/lo que transcurre indetenible/lo que acontece impostergable/En el instante se contienen lo que fue y lo que no será” (“12”, p. 61); “El instante enciende todo en torno/y lo contiene/lo deja allí/sin detenerse en ninguno de sus rostros/lo devora/Concentra en sí/el poder el saber el hacer/es omnisciente” (“12”, p. 62).
El yo lírico descifra lo que ocurre cuando el Sol atraviesa el insomnio: “Y si se extiende el insomnio a pleno sol/¿qué deuda cumple?/Deja asomar su tenaza retráctil/muestra en reflejo sus escamas/y traspasa al sueño con sus bordes filosos/ A pleno sol/la noche se filtra por la hendidura de una nube/crece desde la sombra de un arbusto /y ensancha su perímetro/sus toscas cremalleras/allí donde las ruinas de Golconda/oscilan en el columpio del deseo/o visitan como un péndulo/las dos orillas de lo real” (“5”, pp. 29-30).
Los estragos físicos son evidentes: “Los ojos arden lloran se fatigan/de abrirse y de cerrarse/de ver sin ver en la penumbra (…)” (“2”, p. 16). Las consecuencias mentales son diversas: “En una noche de insomnio/te inmovilizas hasta volverte piedra/y dentro soportas la ebullición/de ideas que reptan como gusanos/que se atropellan y se anulan-/y asoman la cabeza/clonando sus precarios repertorios/sus argumentos fallidos” (“2”, p. 13); “En una noche de insomnio desfilan posibilidades de vidas enteras/toda una ronda de reencarnaciones” (“1”, p. 9); “Deambulan en el insomnio de una noche/fantasmas queridos o temidos/y puede bordearse un recinto/del que la mente huye pues no quiere/lidiar con esos sueños ajenos/metiéndose a la fuerza/por las fisuras imposibles del insomnio” (“1”, p. 10).
Se eleva una Letanía a la Catástrofe en el poema “9”: “El horror se hacina en los rincones/acecha a la vuelta de los sueños/que van y vienen/ como oleajes cargados de desechos/formaciones lóbregas/que flotan y se adhieren/a la materia de la mente/como a las fosas nasales/un olor a vísceras regadas” (p. 45).
En este poema rezumante de indignación, una pregunta estremece al lector: “Madre de los descarnados/¿te has saciado de horrores?” (p. 47). Al final, sin embargo, una esperanza renace: “el grito de un niño/como un clarín que reverbera/toda esa inercia malhadada/la destroza y alza por entre huecos una respuesta” (p. 48).
Cross, académica consagrada a la Filosofía, hace de sus divagaciones verdaderas disertaciones. Se adentra en lo onírico, lo irreal, haciendo de esa dimensión algo tangible, nombrable, sobre todo, para aquellos que batallamos para conciliar el sueño e intentamos encontrar en el insomnio nuestras huellas identitarias.


Elena Méndez

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Elsa Cross,
Insomnio,
Col. Biblioteca Era,
Ediciones Era,
México, 2016,
72 pp.

https://revistaconfabula.com/2016/12/31/lucidez-alucinada/

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