sábado, novembro 05, 2016

LA INDEBIDA NOSTALGIA: SOFÍA O EL ORIGEN DE TODAS LAS HISTORIAS, DE RAFIK SCHAMI





Nostalgia significa, etimológicamente, “dolor por el regreso”. Ese es justo el tema central de Sofía o el origen de todas las historias (Salamandra, 2016), la más reciente novela de Rafik Schami (Damasco, 1946).
Schami, cuyas obras se han traducido a treinta idiomas, se llama en realidad Suheil Fadél. Dicho seudónimo significa “Amigo de Damasco”, en lengua árabe. Tan amigo se considera de su ciudad natal que, pese a haber adoptado la nacionalidad alemana, no se olvida de sus orígenes.
Salman Báladi –alter ego del autor- lleva cuarenta años lejos de Siria, de donde huyó tras participar en la guerrilla durante los afanes quijotescos de su juventud. Aunque ahora vive en Italia y es un exitoso comerciante de productos gourmet, la saudade no lo deja en paz.
“La memoria es una ciudad invisible”, reflexiona. Esa ciudad invisible en la que habita sin poder confesarle a nadie -ni siquiera a su esposa Stella ni a su hijo Paolo- por qué extraña tanto las callejuelas damascenas: “Salman tenía una importante razón para volver a Damasco, aunque sólo fuera de visita (…) Se trataba de la humillación que había supuesto para él estar exiliado de su ciudad (…) No había perdido la esperanza de superar el trauma del exilio” (p. 157).
Sus padres, Sofía y Yúsuf, buscan ayudarlo a regresar. Al descartarse los posibles riesgos, Salman visita Damasco. No obstante, pronto se percata de su indebida nostalgia.
Hay otras líneas narrativas dedicadas a tres personajes fundamentales en el destino del protagonista: el septuagenario Karim, profesor jubilado; Aída, una guapa estilista cincuentona, pareja de éste, cuyo amor escandaliza al vecindario; y Sofía, exnovia juvenil del profesor, a quien salvó tras negarse a cometer un crimen de honor en contra de su hermana.
Salman se topa con un Damasco retrógrado, donde se mutilan los sueños y se envidia a quienes profesan la religión del amor, como Aída y Karim -que originalmente pertenecían a cultos distintos-; donde el vulgo teme que sus palabras sean malinterpretadas por algún chivato que los entregue al régimen; donde la codicia impera sin importar los lazos de sangre.
Salman, al verse en un grave peligro, se arrepiente de haber vuelto. Piensa: “¿Qué tipo de sociedad ha producido el clan El Asad en esta fábrica de miedo? Los sirios, el pueblo más vocinglero de Oriente, son en la actualidad seres abatidos, cobardes y hablan en voz baja. Se humillan y obedecen…” (p. 347).
Escucha testimonios aberrantes de dos excamaradas que padecieron la cárcel: Ádel, un próspero dentista homosexual; y Hani, un exrestaurantero que ha fracasado en todos los aspectos de su vida. El primero, si bien ahora se encuentra boyante, declara: “Los odio a todos, tanto al gobierno como a la oposición” (p.339).
Por su parte, el segundo refiere: “debajo de Damasco hay toda una ciudad infernal(…) Quien una vez ha vivido allí y ha sobrevivido tiene que olvidarlo enseguida si no quiere perder la razón (…) Te echan a la calle, pero en realidad tardas mucho en abandonar la prisión” (p. 360).
Sin embargo, hay en esta obra resquicios para momentos hilarantes, conmovedores y hasta sensuales: como en aquella reunión donde una joven invitada de la familia Báladi cuestiona por qué no existen buenas novelas policiacas árabes, suscitando toda una polémica al respecto; como el abrigo maternal que reciben Karim y Salman en sus respectivas huidas; como las picantes aventuras de Salman con sucesivas damiselas, acuciado por la indiferencia de Stella, enfocada en su profesión de farmacóloga y el cuidado del pequeño Paolo.
Schami acierta al no caer jamás en lo panfletario pese a la fuerte crítica que se hace de la dictadura siria. Asimismo, pugna por una sociedad en donde reine el amor y no dogmas o leyes absurdas. 
Elena Méndez

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Rafik Schami,
Sofía o el origen de todas las historias
(título original: Sophia oder
Der Anfang aller Geschichten),
Traducción: Susana Andrés,
Col. Narrativa,
Ediciones Salamandra,
Barcelona, 2016,
480 pp.



http://www.siempre.com.mx/2016/11/la-indebida-nostalgia/

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