quinta-feira, julho 18, 2013

ENIGMA DESCIFRADO: LA BANDIDA, DE MAGDALENA GONZÁLEZ GÁMEZ



Graciela Olmos, La Bandida, fue revolucionaria y contrabandista, compositora y proxeneta. Supo muy pronto lo que era la orfandad y la viudez, vivir a salto de mata, convertirse en el poder tras el trono.
Magdalena González Gámez, periodista y editora, debuta como novelista con La Bandida (Grijalbo, 2012), realiza una magnífica recreación de este personaje complejo y fascinante, que sorteaba las situaciones-límite que tanto abundarían en su vida con gran aplomo.
Marina Aedo –nombre real de La Bandida- nació en Ciudad Juárez, en 1895. Hija del caporal Tarsicio Aedo, quien se alió junto con otros colonos militares para protestar contra los terratenientes de la región,  desde pequeña “(…) parecía estar por encima de la preocupación y el achicopalamiento perpetuo de muchas mujeres (…), muy segura de que tomar las armas era la única solución.” (p. 13), lo cual no ocurriría sino después de su trágica orfandad.
Se salva del hambre gracias a una dama española, quien luego se deshace de ella enviándola a un hospicio. En esa vorágine de pérdidas e incertidumbre, soledad e infamia, pierde el contacto con su hermano menor, Benjamín –a quien reencontrará andando el tiempo-.
Absorta en rudas faenas domésticas, conoce a José Hernández, un villista que la hace “una hembra de verdad”; atípico por caballeroso y devoto, que la toma por esposa.
Evocará, ya vieja, su primera vez: “Sentí que su contacto borraba el sello de la muerte”, “una sensación en mi piel como de estar toda rociada de miel con leche tibia” (p. 61).
Su trajinar en la bola le haría despojarse de toda inocencia, al percatarse de las feroces divisiones internas de la Revolución.
La pérdida de su amado José la deja nuevamente sola en un mundo hostil, donde recurre a la prostitución para sobrevivir, aguzando el oído y refinando sus tácticas seductoras, utilizando indistintamente sus contactos villistas y carrancistas. Es ahí donde la vida de la todavía Marina da otro giro inesperado: ingresa al contrabando al entablar nexos nada menos que con Al Capone, en plenos años veinte, desafiando la Ley Seca norteamericana, época en que adoptaría como seudónimo perenne el nombre de la suegra del general villista Francisco Rodríguez: Graciela Olmos.
Pero sería otro general –llamado aquí ‘Mesías’- quien le propondría el negocio de su vida: establecer un burdel de lujo, “un lugar de confianza, limpio, muy elegante, donde podamos ir a hablar de asuntos delicados, con un casino a la mano; beber un poco de vino y disfrutar de una compañía suave y discreta que alegre la vida” (p. 140).
Ahí, en su casona de la Roma, Graciela le compondría corridos a los tapados, y la selecta clientela se embriagaría entre sexo y delirantes intrigas.
Adicta y asexual para capotear la imparable bohemia y las exigencias del negocio, mientras olvidaba su esencia femenina, La Bandida se revela en todos sus matices.
Piadosa y férrea, discreta y malhablada, ella misma prepara a sus chicas mediante curiosas ‘conferencias matronales’, donde les revela su odisea vital: “empeñé tanto esfuerzo en defenderme, que decidí hacerme justicia antes de que me mataran” (p. 97)
Entre complots de pesados y líos sentimentales de sus discípulas, momentos jocosos y otros de franco terror, la Bandida intenta permanecer imperturbable y granjearse al enemigo, cosa que no siempre logra. Al caer en desgracia con Tata Lázaro, debe mudarse al mítico hotel Regis, desde donde seguiría su labor, para luego volver por sus fueros durante la administración avilacamachista.
Graciela-Marina-Bandida se convirtió en leyenda viva, reverenciada y denostada.
Era capaz de expresiones tan sublimes como en los versos de su nostálgico bolero “La enramada”: “Como ave errante viviré/ buscando alivio a mi dolor/ con la añoranza de tu amor/ yo moriré”.
Como efectivamente, murió añorando a su José, consciente de necesitar “el perdón por toda la eternidad” (p. 235).

Elena Méndez

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Magdalena González Gámez,

La Bandida,
Grijalbo, 2012,
México, 240 pp.

http://www.siempre.com.mx/2013/07/enigma-descifrado/
 



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