segunda-feira, janeiro 23, 2012

RECUENTO DE NARRATIVA 2011

En El Jefe máximo (Alfaguara) Ignacio Solares ratifica su conocimiento de la historia nacional y su capacidad para humanizar a los personajes que han intervenido en ella. Esta vez se trata de uno de los presidentes más poderosos, marrulleros y violentos que ha tenido el país; sin embargo, el lado humano que encontramos aquí jamás había sido explorado por la Historia Oficial. De lo mejor de su autor.
Especulaciones cabalísticas (Mondadori) de Javier García-Galiano es uno de los libros de cuentos que más entusiasman de cuantos he leído en los últimos años. Cada uno se apoya en distintos deportes para desplegar historias de orden íntimo que impactan al lector. Además, ocurren en México y en países lejanos, lo que les da un especial sabor. Y Javier cada día escribe mejor.
Otro de los libros de cuentos notables de este año es Morir todos los días (Joaquín Mortiz), de Vicente Quirarte. Unidos por el amor en sus distintas manifestaciones, estos relatos no dejan duda de las complejidades del espíritu humano. Incestos, lesbianismo, vínculos fraternos… son explorados por el autor mediante recursos que tienen mucho de poesía, sin ser lo que se llama prosa poética: son, simple y llanamente, cuentos de primera categoría.
El corazón es un gitano (Planeta), de Rafael Pérez Gay tiene mucho de cuento, de crónica y hasta de novela. ¿Por qué lo último? Porque a fuerza de reaparecer una y otra vez en los textos, personajes y lugares se vuelven familiares, podemos reconocerlos. Y como el autor publicó estos materiales en periódicos podríamos hablar de una novela por entregas. Que cada quien etiquete al libro como quiera. El chiste es disfrutar estas historias afincadas en la colonia Condesa del Distrito Federal.
Las siete heridas del mar (Ediciones B), de David Martín del Campo, es ejemplo de cómo debe construirse una novela. Yendo de aquí a allá en el tiempo, en distintos lugares, aunque asentada esencialmente en el Acapulco de los cincuenta, decenas de personajes, famosísimos unos, anodinos otros, dan cuerpo a una asombrosa cantidad de historias que el autor controla de la mejor manera. La obra es también ejemplo de cómo mover los hilos de la trama sin que se pierda el interés en ningún momento.
Margarita Peña es una de las mejores narradoras mexicanas, aunque suele conocérsele más por su labor ensayística. El amarre (unam) no sólo contiene muchos asuntos interesantes sino que son divertidos. La autora aprovecha su conocimiento de la historia para crear situaciones y gente de lo más atractivo. Es de las mejores novelas aparecidas este año.
Gran conocedor de la Ciudad de México, Armando Ramírez entrega Fantasmas (Océano), novela cuya historia se desenvuelve en aquel sector, sólo que con un tono distinto al que nos tenía acostumbrados el tepiteño. Si en La tepiteada habíamos asistido a una delirante epopeya protagonizada por chilangos, en esta nueva obra hallaremos nuevos motivos para celebrar la literatura de Armando.
4 para Lulú (Gobierno del Estado de México), de Víctor Manuel Mendiola, es claramente la novela de un poeta. Aunque cuenta historias claras y bien armadas, no deja de sentirse la presencia de alguien que conoce los mejores recovecos de la palabra para ponerla al servicio de una trama concreta y eficaz.
Jorge F. Hernández publicó Seis cuentos seis (Ficticia), y vuelve a mostrar sus excelentes dotes de narrador que yo había conocido en novelas. Pero el cuento también es ámbito propicio para que el autor dé rienda suelta a algunas de sus obsesiones, como la fiesta brava. Sin duda los protagonistas de estas historias son alter ego de Jorge. Vale mucho la pena.
En Últimas noticias (Ficticia), Marco Aurelio Carballo vuelca en la novela sus experiencias periodísticas (ya lo había hecho en Morir de periodismo), y así nos enteramos de los entretelones de ese hermoso oficio, aunque aderezado con historias amorosas que son materia prima de toda la obra del autor —junto con la abundancia de tragos. Este libro gustará a todo público, pero en especial a periodistas y estudiantes de Comunicación.
Bipolar (Linajes) es el primer libro de cuentos de la periodista Elena Méndez, y debuta con toda fortuna, porque sus textos son frescos, valientes y llenos de erotismo. Sospecho que detrás de las mujeres protagonistas está la personalidad y las experiencias de la autora.
Sangre de familia (Planeta) es la actualización inteligente de Asesinato en una lavandería china, de Juan José Rodríguez. Está llena de acción, y ocurre en el maravilloso puerto de Mazatlán, tierra del autor, que es uno de los mejores narradores de la actualidad.
Luces de Nezayork (Cofradía de Coyotes) es un conjunto de crónicas que José Francisco Conde Ortega había publicado en distintos diarios. Son una navegación penetrante y divertida por Ciudad Nezahualcóyotl: hacen reír, pero al mismo tiempo retratan los contrastes entre los distintos habitantes de esa ciudad.
Última espera (uam) reúne cuentos y crónicas de Orlando Ortiz. Se trata de historias violentas, dolorosas, en las que prevalece el erotismo. El autor tiene experiencia en estos menesteres y por eso no hay pierde en los materiales que nos ofrece.
Gonzalo Martré dio a conocer su Antología personal, que son buena síntesis para conocer los asuntos y procedimientos preferidos del hidalguense. Hay cuentos de ficción científica, góticos, de vampiros, de política, y se reconoce su mordacidad, la que no deja títeres con cabeza. Y hay sátira, y mucho buen humor.
Elvira Aguilar ofreció Cierro los ojos y te miro (Ficticia), libro de cuentos en verdad notables ocurridos en el sureste del país. La gran mayoría de los protagonistas son mujeres inmiscuidas en asuntos a veces violentos, a veces sólo melancólicos. Hay que leerla y esperar su producción por venir.
Óscar Cossío es uno de los escritores más irreverentes, un pornógrafo. Las escenas que contienen sus libros harían abochornarse a más de uno, mas se cuida de ponerlas al servicio de ideas serias; en Suicidio de ida y vuelta (Pluma Roja Editores) el título indica por dónde va la trama.
Dejo de lado una enorme cantidad de libros de narrativa que leí a lo largo del año, muchos por los motivos que he expuesto varias veces: no reseño libros que los editores o los autores no me hagan llegar. Pero no puedo dejar de mencionar que, de nuevo, la Editorial Ficticia siguió abonando libros de cuentos sobre todo jóvenes o desconocidos: es una gran labor la de su director, Marcial Fernández.

http://www.siempre.com.mx/2011/12/recuento-de-narrativa-2011/

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