quinta-feira, janeiro 19, 2012

ENTRE RÁFAGAS DE SANGRE



In memoriam Álvaro Rendón, alias el Feroz,
maestro universitario sinaloense,
bibliófilo acaecido entre balas arteras.
Javier Valdez Cárdenas (Culiacán, 1967) es un periodista apasionado con su quehacer, ejercido desde las páginas del diario de circulación nacional La Jornada, donde es corresponsal, y el semanario sinaloense Río Doce, del cual es fundador. Ha dado especial cobertura al tema del narcotráfico, por ser un problema muy arraigado en su estado natal.
Es autor de cuatro compilaciones de crónicas; en tres de ellas, se aborda esta industria ilegal y los dramas humanos que esconde. Con su obra anterior, Miss Narco (2009) resultó finalista del premio Rodolfo Walsh en la pasada Semana Negra de Gijón. Recién ha publicado Los morros del narco (Aguilar, 2011), donde aparecen 34 historias sobre la juventud desperdiciada entre ráfagas de sangre.
Aunque este grave fenómeno no cesa de causarle miedo, justamente por eso continúa escribiendo sobre él, afirma; tal es la razón de esta nueva entrega, de la que aquí se conversa.
-Me parece muy acertado su afán de humanizar los casos aquí abordados, ya sea al hablar de víctimas o victimarios…
Yo rompo ese esquema de contar casquillos, muertos, detenidos, drogas, balas… Prefiero contar personas. Pienso que el llamado “ejecutómetro” ha contribuido a insensibilizar, porque es un tratamiento frívolo, irresponsable e irrespetuoso, sobre todo respecto a las víctimas. Hay que entender el contexto social y económico en que se dan sus casos; eso puede ofrecerle otra mirada al lector; que lo vea como un fenómeno cotidiano en que estamos todos inmersos como sociedad en este país.
-¿Cuál de las historias que se incluyen le conmovió más y por qué?
La de Genoveva Rogers, una socorrista de la Cruz Roja Mexicana, ultimada mientras perseguían a un sujeto en dicha institución.
Cuando yo me refiero a que estamos matando al futuro, hablo en general de los jóvenes pero sobre todo de la gente buena, que está muriendo en medio de este escenario beligerante, de esta guerra absurda. Ella era una joven respetuosa, que se iba a recibir de abogada este año; estudiaba, trabajaba y era voluntaria… Maravillosa.
Eso es cortar alas, amputar sueños.
-¿Hasta dónde le ha sido posible evitar involucrarse como persona, ya no tanto como periodista?
Ya no es tan fácil marcar la raya respecto al narco, como en los 70, cuando uno decía: “Los narcos están en Tierra Blanca (barrio culiacanense), pasando el puente Cañedo, por la avenida Álvaro Obregón…” Ahora está en todos lados, y uno tiene que aprender a convivir con el narco, sin comprometerse… Me quisieron comprar, hubo un grupo que quería que manejara la información de otra manera. Esto fue cuando inició la disputa entre los Beltrán Leyva y Joaquín Guzmán Loera, el Chapo. Por fortuna, no pasó de ahí…
Donde no puedo pintar la raya es con respecto a las emociones; no puedo ser frío frente a la tragedia, pero creo que eso me ha permitido contarlo de mejor manera: salpicar de esta tristeza a los lectores. Si me dicen que les dolió mucho la historia de fulano o zutana…
-Resulta curioso observar la marcada actitud ambivalente del ciudadano sinaloense –y, en particular, del culiacanense-: por un lado, se glorifica y ostenta este modus vivendi; y por otro, se le repudia y apenas se alude a él, entre temerosos murmullos eufemísticos…
Tenemos sociedades enfermas, ciudadanos de doble moral, la gente se involucra con el narco y lo ha metido a la alcoba. Nosotros nos indignamos como opinión pública, pero muy rápido estiramos la mano para recibir dinero del narco. Se nos olvida muy pronto. Es una pena. La muerte violenta se está asumiendo como muerte natural, como dice el difunto Carlos Monsiváis en el prólogo a mi libro Malayerba.
-Pienso que con esta industria ilegal en nuestro país “nadie quiere ponerle el cascabel al gato”, ni “matar a la gallina de los huevos de oro”…
Nuestra economía está copada de recursos del narco. Hay quienes afirman que un 70 u 80% del dinero circulante en regiones como Sinaloa viene de ahí.
La manera en que Felipe Calderón ha buscado legitimarse ha sido mediante esta lucha absurda, estúpida.
Cuando acá bajan los homicidios es porque los cárteles así lo deciden, no porque el gobierno esté emprendiendo operativos exitosos. El narco es el que apoya candidaturas. La policía está al servicio del narco.
-¿Qué aportación espera dejar con su obra?
Me gustaría que los lectores se sostengan la mirada frente al espejo. Creo que sería un buen logro si, aparte del llanto, el terror, el miedo, la tristeza, la desolación de las historias que abordo en Los morros del narco… Si la gente se pregunta: “¿Y ahora qué?”…
Es difícil que la gente emprenda acciones de protesta. La veo muy acobardada, salvo atisbos muy dignos, como el de Javier Sicilia.
Hemos perdido mucho terreno en el ejercicio del valor civil. Y es justamente lo que estamos matando, con homicidios como el de Genoveva Rogers, la socorrista.
Elena Méndez
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FOTO: Elena Méndez
http://letrarteforca.blogspot.com/2011/11/entre-rafagas-de-sangre-entrevista.html

Um comentário:

Cuentista Cuentera disse...

LA PRESENTE ENTREVISTA TAMBIÉN FUE PUBLICADA EN:
http://www.siempre.com.mx/2014/12/entre-rafagas-de-sangre/