segunda-feira, janeiro 23, 2012

RECUENTO DE NARRATIVA 2011

En El Jefe máximo (Alfaguara) Ignacio Solares ratifica su conocimiento de la historia nacional y su capacidad para humanizar a los personajes que han intervenido en ella. Esta vez se trata de uno de los presidentes más poderosos, marrulleros y violentos que ha tenido el país; sin embargo, el lado humano que encontramos aquí jamás había sido explorado por la Historia Oficial. De lo mejor de su autor.
Especulaciones cabalísticas (Mondadori) de Javier García-Galiano es uno de los libros de cuentos que más entusiasman de cuantos he leído en los últimos años. Cada uno se apoya en distintos deportes para desplegar historias de orden íntimo que impactan al lector. Además, ocurren en México y en países lejanos, lo que les da un especial sabor. Y Javier cada día escribe mejor.
Otro de los libros de cuentos notables de este año es Morir todos los días (Joaquín Mortiz), de Vicente Quirarte. Unidos por el amor en sus distintas manifestaciones, estos relatos no dejan duda de las complejidades del espíritu humano. Incestos, lesbianismo, vínculos fraternos… son explorados por el autor mediante recursos que tienen mucho de poesía, sin ser lo que se llama prosa poética: son, simple y llanamente, cuentos de primera categoría.
El corazón es un gitano (Planeta), de Rafael Pérez Gay tiene mucho de cuento, de crónica y hasta de novela. ¿Por qué lo último? Porque a fuerza de reaparecer una y otra vez en los textos, personajes y lugares se vuelven familiares, podemos reconocerlos. Y como el autor publicó estos materiales en periódicos podríamos hablar de una novela por entregas. Que cada quien etiquete al libro como quiera. El chiste es disfrutar estas historias afincadas en la colonia Condesa del Distrito Federal.
Las siete heridas del mar (Ediciones B), de David Martín del Campo, es ejemplo de cómo debe construirse una novela. Yendo de aquí a allá en el tiempo, en distintos lugares, aunque asentada esencialmente en el Acapulco de los cincuenta, decenas de personajes, famosísimos unos, anodinos otros, dan cuerpo a una asombrosa cantidad de historias que el autor controla de la mejor manera. La obra es también ejemplo de cómo mover los hilos de la trama sin que se pierda el interés en ningún momento.
Margarita Peña es una de las mejores narradoras mexicanas, aunque suele conocérsele más por su labor ensayística. El amarre (unam) no sólo contiene muchos asuntos interesantes sino que son divertidos. La autora aprovecha su conocimiento de la historia para crear situaciones y gente de lo más atractivo. Es de las mejores novelas aparecidas este año.
Gran conocedor de la Ciudad de México, Armando Ramírez entrega Fantasmas (Océano), novela cuya historia se desenvuelve en aquel sector, sólo que con un tono distinto al que nos tenía acostumbrados el tepiteño. Si en La tepiteada habíamos asistido a una delirante epopeya protagonizada por chilangos, en esta nueva obra hallaremos nuevos motivos para celebrar la literatura de Armando.
4 para Lulú (Gobierno del Estado de México), de Víctor Manuel Mendiola, es claramente la novela de un poeta. Aunque cuenta historias claras y bien armadas, no deja de sentirse la presencia de alguien que conoce los mejores recovecos de la palabra para ponerla al servicio de una trama concreta y eficaz.
Jorge F. Hernández publicó Seis cuentos seis (Ficticia), y vuelve a mostrar sus excelentes dotes de narrador que yo había conocido en novelas. Pero el cuento también es ámbito propicio para que el autor dé rienda suelta a algunas de sus obsesiones, como la fiesta brava. Sin duda los protagonistas de estas historias son alter ego de Jorge. Vale mucho la pena.
En Últimas noticias (Ficticia), Marco Aurelio Carballo vuelca en la novela sus experiencias periodísticas (ya lo había hecho en Morir de periodismo), y así nos enteramos de los entretelones de ese hermoso oficio, aunque aderezado con historias amorosas que son materia prima de toda la obra del autor —junto con la abundancia de tragos. Este libro gustará a todo público, pero en especial a periodistas y estudiantes de Comunicación.
Bipolar (Linajes) es el primer libro de cuentos de la periodista Elena Méndez, y debuta con toda fortuna, porque sus textos son frescos, valientes y llenos de erotismo. Sospecho que detrás de las mujeres protagonistas está la personalidad y las experiencias de la autora.
Sangre de familia (Planeta) es la actualización inteligente de Asesinato en una lavandería china, de Juan José Rodríguez. Está llena de acción, y ocurre en el maravilloso puerto de Mazatlán, tierra del autor, que es uno de los mejores narradores de la actualidad.
Luces de Nezayork (Cofradía de Coyotes) es un conjunto de crónicas que José Francisco Conde Ortega había publicado en distintos diarios. Son una navegación penetrante y divertida por Ciudad Nezahualcóyotl: hacen reír, pero al mismo tiempo retratan los contrastes entre los distintos habitantes de esa ciudad.
Última espera (uam) reúne cuentos y crónicas de Orlando Ortiz. Se trata de historias violentas, dolorosas, en las que prevalece el erotismo. El autor tiene experiencia en estos menesteres y por eso no hay pierde en los materiales que nos ofrece.
Gonzalo Martré dio a conocer su Antología personal, que son buena síntesis para conocer los asuntos y procedimientos preferidos del hidalguense. Hay cuentos de ficción científica, góticos, de vampiros, de política, y se reconoce su mordacidad, la que no deja títeres con cabeza. Y hay sátira, y mucho buen humor.
Elvira Aguilar ofreció Cierro los ojos y te miro (Ficticia), libro de cuentos en verdad notables ocurridos en el sureste del país. La gran mayoría de los protagonistas son mujeres inmiscuidas en asuntos a veces violentos, a veces sólo melancólicos. Hay que leerla y esperar su producción por venir.
Óscar Cossío es uno de los escritores más irreverentes, un pornógrafo. Las escenas que contienen sus libros harían abochornarse a más de uno, mas se cuida de ponerlas al servicio de ideas serias; en Suicidio de ida y vuelta (Pluma Roja Editores) el título indica por dónde va la trama.
Dejo de lado una enorme cantidad de libros de narrativa que leí a lo largo del año, muchos por los motivos que he expuesto varias veces: no reseño libros que los editores o los autores no me hagan llegar. Pero no puedo dejar de mencionar que, de nuevo, la Editorial Ficticia siguió abonando libros de cuentos sobre todo jóvenes o desconocidos: es una gran labor la de su director, Marcial Fernández.

http://www.siempre.com.mx/2011/12/recuento-de-narrativa-2011/

quinta-feira, janeiro 19, 2012

VIAJE ALREDEDOR DEL MANGA

Eve Gil (Hermosillo, 1968) dejó temporalmente de escribir narrativa para adultos al iniciar, con gran éxito de público y crítica, una “saga mángika” con Sho-shan y la Dama Oscura (Suma de Letras, 2009), donde fusiona magistralmente la realidad con la ficción, al presentar un drama familiar en que la pequeña Cho-chan es acusada de asesinar a su mejor amigo, sin poder defenderse puesto que no habla, encerrada en su “feroz silencio poblado de mariposas” (como la autora afirma). A partir de esta tragedia, la vida de los involucrados dará un vuelco inusitado, al toparse con acontecimientos fantásticos imposibles de controlar.

En la segunda parte, Tinta violeta (Suma de Letras, 2011), Cho-chan se reencuentra con su hermana Murasaki, tras diez años de dolorosa ausencia, y deberán estar más unidas que nunca para vencer a las fuerzas siniestras que se empeñan en aniquilar su de por sí frágil nexo fraternal.

-¿Cómo surge la idea de realizar una “Trilogía Otaku”, donde las respectivas tramas giren alrededor del manga, los cosplays y los videojuegos?

Bueno, respecto al mundo de los otakus, hay que aclarar que son las personas amantes de la cultura japonesa. No me hubiera alcanzado una sola novela para hablar acerca de todo lo que esto abarca. Entonces decidí que en la primera novela, Sho-shan y la Dama Oscura, la protagonista fuera una mangaka. Mangaka es quien hace mangas (historietas) y animes (caricaturas). Pero no una famosa, sino una que llegará a serlo. La segunda parte trata sobre los disfraces, porque es todo un arte. Y el personaje central de Tinta violeta es una niña, Cho-chan, que es hermana de la otra niña. Y en la tercera parte habrá videojuegos, lo que complementa ese mundo… los otakus suelen tener esas pasiones: el manga/anime, los cosplays y los videojuegos.

- Resulta impresionante la respuesta que el volumen iniciador de la trilogía ha tenido por parte del público juvenil; en particular, de los otakus y los Asperger (que, en ocasiones, son personas con ambas características…)

Entre los niños otakus hay muchísimos con Asperger… Yo tengo dos hijas, la mayor, que es otaku y mangaka, y la menor, que está empezando a ser otaku y tiene Síndrome de Asperger, aunque su interés principal es diseñar ropa, y la grande se disfraza. Los personajes de mis novelas, Murasaki y Cho-chan, están inspirados en mis hijas.

-En Sho-Shan y la Dama Oscura, Murasaki es víctima del bullying; y en Tinta violeta, Cho también lo es: ¿Considera usted que su obra puede crear conciencia sobre cuán nocivo resulta el bullying?

Me gustaría mucho… Mis novelas hablan del respeto a las diferencias. Todos los personajes tienen un rasgo diferente, hasta los más “normales”. Por ejemplo, el doctor Rintaro Mori (padre de las protagonistas), termina haciéndose samurái… Yo creo que todos tenemos un rasgo que nos distingue de los demás. Pero lo escondemos. La mayoría de mis personajes no esconden su rareza y por eso son víctimas del bullying. Los niños padecen este hostigamiento por no esconder su rareza. Y quienes los molestan quisieran ser como ellos, libres.

Dediqué a varios niños víctimas del bullying mi libro… Este es un fenómeno que ocurre en muchas partes del mundo… En Tinta violeta aparecen unos niños checos a quienes han golpeado, es una pareja de enamorados… a la niña sus papás la corrieron de la casa, en vez de ayudarla.

A mi niña menor siempre la vieron como el bufoncito, y a la grande la golpeaban todos los días en la escuela, y cuando fui a reclamar el director se puso de parte de los agresores… los mismos maestros fomentan el bullying. La saqué de ahí y meses después corrieron a esos niños; algo muy grave deben haber hecho.

- Podría decirse que usted padece de “niponismo mental” (parafraseando a Juan Valera, que en su prólogo a Azul, de Rubén Darío, acusa a éste de “galicismo mental”.) ¿En qué radicaría su obsesión por la cultura japonesa?

Cuando tuve a mi hija Victoria, la mayor, desde los dos años se volvió fan de las caricaturas japonesas. Yo me sentaba junto con ella no entendía nada, sólo veía que se golpeaban. Y pensé que eso la haría desarrollar violencia, pero en realidad desarrolló una filosofía: el valor de la amistad, de la honestidad, del honor, lo que no enseñan en las escuelas, definitivamente. Investigué sobre esas caricaturas para escribir un artículo y terminé enamorada de ellas…

-Tinta violeta recuerda un poco al Quijote, en cuanto a que los sucesos cruciales ocurren en el templo sintoísta (mientras que en el texto cervantino se suscitaban en la venta). ¿A qué se debe esto?

Ese fue mi plan desde la primera parte. Yo quise hablar de la religión japonesa, porque en los animes japoneses se centran mucho en las religiones occidentales. Dragon Ball Z no tiene nada que ver con Japón, sino con China. En el único anime donde abordan el budismo es en Naruto. En Full Metal Alchemist hablan del judaísmo. En Hellsing y en Trinity Blood, del catolicismo; en el Mayordomo Negro aparece un personaje musulmán.

En Nieve de primavera, novela de Yukio Mishima, aparece la Abadesa Kadiri, que viene de un linaje muy antiguo de samuráis. Sale en sólo dos páginas; yo la retomo como personaje, otorgándole más importancia.

- ¿Podría adelantar algo sobre el próximo cierre de esta saga mángika?

En la tercera parte, Murasaki cumple su sueño de ir a China, y se topa con un personaje muy siniestro que hace videojuegos, y en uno de ellos está atrapada la mamá de Cho-chan y Murasaki…

Elena Méndez

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FOTO: Sergio Loman

http://www.siempre.com.mx/2011/11/viaje-alrededor-del-manga/



REFLEJOS INSUMISOS: EL INSOLENTE CLAMOR DEL ESPEJO, DE LINA ZERÓN

Lina Zerón (Ciudad de México, 1959) es una escritora que ha incursionado en diversos géneros, aunque siempre ha privilegiado a la poesía. Su obra lírica se ha traducido a 12 idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, portugués, catalán, serbio, ruso, esloveno, árabe, rumano, neerlandés y mongol.

Su nuevo poemario, El insolente clamor del espejo (VersoDestierro, 2011), es una selección poética donde la autora, a decir de su colega Saúl Ibargoyen (Montevideo, 1930) realiza una “operación (…)dialéctica entre opuestos (plenitud-pérdida, amor-frustración, esperanza-desencanto, intimidad exaltada- intimidad cuestionada, hembra liberada-machismo dominante, dios personal-religión oficial”).

Las líneas anteriores no sólo resultan acertadas, sino que además resumen la esencia del libro.

El yo lírico autoral, desbordante de vida, asume ésta al límite, sobre todo durante el paroxismo erótico. Basten algunos ejemplos: “salvaje te ofrezco mis senos/para que en ellos colmes tus delirios” (“En el desnudo mar”, p. 8); “me diluyo en el ardor de tu lluvia/y juntos nos volvemos agua” (“Cumbre”, p. 14); “En el espacio donde impera la noche/tiemblas” (“Ahí, donde”, p. 18).

Por otro lado, se asume la agonía del duelo amoroso, permeado de sensualidad atormentada: “Hoy estoy tan epidermis,/estremecida lágrima formada de nostalgia,/voluntad clavada a un nombre,/el suyo,/el suyo,/ soñándolo en mil noches” (“Estar triste”, p. 70).

En contraste con el tópico de la pasión sexual, se encuentra también una serie de poemas donde se expresa una profunda indignación ante la violencia de que son víctimas las mujeres y, en general, las comunidades desprotegidas. Cito un fragmento de “Hijas insepultas”, dedicado a las Muertas de Juárez: “Hoy me encuentro en esta ciudad/de violentados vientres/de quebradas cinturas bajo el peso del macho (…)” (p. 54). Mientras que en el poema de junto, “Medio Oriente en otoño”, se deplora: “Antes del invierno morirán los niños/y no me reconoceré más en sus ojos,/no tendrán dónde anidar los pájaros/ni los perros dónde aullar a la luna” (p. 55).

El aire rebelde que circula en estas páginas es una insumisión rayana, quizá, en el feminismo: “Muera todo aquello que signifique/propiedad de otro,/la inseguridad de estar solas,/el miedo a ser nosotras mismas” (“Etiqueta y moda”, p. 56); “Benditas las que son tormenta, río sin cauce,/a las que llaman locas, revoltosas, liberadas, feministas,/y son capaces de atropellar al viento/con una mirada” (“Letanía”, p. 58); “Nada doblega mi espíritu; ni dudas ni incertidumbres me cortan la cabeza” (“Cuna dócil en el silencio”, p. 76).

Se manifiesta una enorme rabia ante la fragilidad de la vida, como cuando exclama, en medio de una elegía: “Dios mío, cómo aceptar/que se haga tu Voluntad/cuando me has mutilado este hijo” (“Hágase tu voluntad”, p. 39); o cuando el cuerpo exhausto de enfermedades se niega a la conmiseración propia o ajena: “Borrarme de la tierra es pretensión inútil./(…) No soy polvo que vuelve al polvo ni inútil obituario en los periódicos./Soy más fuerte que las células nefastas que se reproducen a diario”(“Carbón ardiente”, p. 27); “No más gentiles visitas con lastimeros ojos/ni de inútiles rezos que parece Nadie escucha” (p. 80).

“Las entrañas del viento” cierra brillantemente este compendio. Ahí se hace un homenaje a las motivaciones para la creación literaria, que deviene, a su vez, en razón para vivir: “Escribo para reafirmar de buena tinta/que debo tener el puño en alto,/pero también que puedo/aflojar un nudo de corbata/y saberme acrobática en la cama (…)/Escribo Verbo que me turba,/así como adjetivo que me excita,/ y adjetivos que revientan de ternura/o cuchillos que se afilan con el odio”(p. 91).

Lina Zerón vuelca, mediante sus versos, un puñado de reflejos insumisos: líquidos deseos, furiosos anhelos, angustias terrenales, etéreas ensoñaciones.

Elena Méndez

http://letrarteforca.blogspot.com/2011/11/reflejos-insumisos-el-insolente-clamor.html#more



LA NIÑA QUE CHARLABA CONSIGO MISMA

Gloria Pérez Pacheco nació el mismo año que Mario Vargas Llosa y el Dalai Lama, personajes muy admirados por ella. Es maestra normalista y Licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad Iberoamericana. Su tesis trataba sobre la Comedia Mexicana y como por razones variopintas debió posponer su defensa y titulación, buscó quién la aprobara y fue nada menos que el sorjuanófilo Ermilo Abreu Gómez, quien le dio el visto bueno sin saber que la alumna provenía de una institución jesuita y sólo lo supo hasta después, azorado por su aversión hacia lo religioso.

En 1983, Pérez Pacheco escribe, junto a sus hermanos el libro Personajes de nuestra ciudad (Romes Editores), donde se realizan semblanzas llenas de nostalgia por aquellos oficios que se han ido perdiendo en la ajetreada metrópoli capitalina: el cilindrero, el afilador…

En 1994 fallece su esposo Alfredo. Ese año resulta crucial no sólo para la autora sino para la historia de nuestro país, por suscitarse el conflicto zapatista en Chiapas, estado donde vivió cuando recién casada, al manejar su cónyuge un aserradero durante los primeros años de matrimonio, durante los cuales procrearon a sus tres hijos. Experiencia que le sirvió para la novela Umbral del recuerdo (Editorial Antea, 1997), publicada con el seudónimo Elena Pavón. Asimismo, ha participado en antologías o volúmenes de cuentos escritos al alimón con Ángeles Gaos. El más reciente de ellos se titula Ángeles en la gloria (Ediciones Mixcóatl, 2008). Respecto a las antologías, este 2011 fue incluida en Narrativa Miscelánea V (Unión Latinoamericana de Escritores), obra coordinada por el maestro José Antonio Durand.

Gloria se mantiene activa tanto social como intelectualmente al ser integrante del Club France, donde la asesora la maestra Rosa Martha Sosa; y de La Pluma del Ganso.

- En su narrativa usted tiende a centrarse ya sea en el lado cómico o trágico de la vida. ¿A qué se debe esto?

A que desde niña (como un dato curioso), mi papá me decía que me daba una moneda si reía o si lloraba, sin motivo aparente. Entonces empecé a ver que podía hacer lo cómico o lo trágico nada más porque me gustaba.

Generalmente la vida está compuesta de esas dos facetas: la parte bromista y la parte seria.

-¿Por qué utilizar el seudónimo Elena Pavón?

Era el nombre de mi abuela paterna. Yo la admiraba porque fue una mujer que sufrió mucho en la vida y de la que tengo muy buenos recuerdos. Me contaba cuentos con mucha fantasía porque además los actuaba. Era ama de casa, le gustaba mucho escribir cartas a sus parientes, a su hermano que estaba fuera de México. Conservo algunas de sus cartas.

- ¿Cómo surge la idea de crear un alter ego, Ruperta, para la protagonista de su novela Umbral del recuerdo, Cecilia Rivas?

Desde niña me gustó platicar conmigo misma, entonces le puse un nombre a mi otro yo… Hay cosas que sólo se las podía contar a mi amiga imaginaria, Ruperta.

Me gusta mucho manejar el diálogo, entonces mis diarios eran diálogos con mi otro yo.

-¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?

De niña tengo un retrato donde estoy sentada en una sillita de mimbre y se ve un librito que estoy leyendo llamado Cola de algodón, sobre un conejito; era una historieta de fábulas. Me gustaba mucho leer eso.

-¿Qué fue lo primero que escribió?

Desde los catorce años, diarios, y ya cuando me casé, escribí uno llamado Diario de una recién casada; de ahí tomé algunas anécdotas para mi primera novela, Umbral del recuerdo.

-¿En cuál género se siente más cómoda: cuento o novela, y por qué?

En el cuento, porque puede uno redactar la idea no extendida, como en una novela, que es un género que se me hace mucho más difícil.

-¿Es intencional el final abierto de su novela Umbral del recuerdo, en que su protagonista tiene la posibilidad de relacionarse con otro hombre y coincide eso con el levantamiento armado de Chiapas (donde reside su pretendiente), lo cual cambia sus planes?

Sí, es intencional, dejarlo en la incertidumbre.

-Creo que en la protagonista de la citada novela hay un egoísmo disfrazado de generosidad, porque se niega a sí misma la posibilidad de tener otra pareja, y siempre procura estar rodeada de gente, en particular del clan familiar, de vivir a través de ellos…

Quise darle ese matiz a mi personaje, porque no sólo es egoísta sino cobarde; no se quiere enfrentar a la realidad porque es más cómodo vivir como está; prefiere navegar en aguas pacíficas que una vida tempestuosa. Para ella la felicidad es ir dejando pasar las cosas.

-¿Ha pensado en escribir una segunda parte?

Me gustaría, pero ahorita estoy involucrada en otra novela que se llama El círculo del tiempo; trata de una mujer viuda, cuyos hijos ya se casaron; que tiene que dejar su casa y desmantelarla, y en el desván se da cuenta de una caja fuerte cuya existencia no sabía. Esa casa había pertenecido a cuatro generaciones familiares. Y se obsesiona con abrir esa caja fuerte porque piensa que hay joyas, oro y demás, algún tesoro. No quiere hablarle a alguien porque es su secreto. Después de intentar abrirla, se le cae un desarmador al suelo y al tratar de jalarlo, debajo de la caja fuerte estaba pegada la combinación. La abre y ve ahí toda la historia de su familia. Y dice: No encontré riquezas materiales, pero este tesoro es más grande, porque es la historia de toda mi familia. Toma en sus manos una fotografía donde aparecen la bisabuela, la abuela, su madre y ella, y recuerda que en ese momento la bisabuela se fue a su casa y escribió sus memorias. Y ése es el cuaderno que tiene en sus manos…

Esta novela estará basada en hechos reales, porque yo conservo las memorias de mi bisabuela. Ella fundó un asilo para mujeres retiradas de la vida galante, con ayuda de otras personas, el asilo Isabel la Católica, por la Calle Serapio Rendón, de la colonia Santa María la Ribera. El asilo desapareció, el edificio ya no existe. Ella fue una mujer altruista, le dolía mucho que estuvieran enfermas, pobres, sin un techo donde vivir, que nadie las protegía. En México, en ese tiempo, no había labores sociales para esas personas. Estuvo vigente muy poco tiempo, porque como era una institución con apoyo religioso, tuvo que cerrar por la Guerra Cristera.

Cuando hubo un festejo de aniversario de la Fundación, las mujeres que estaban allí le hicieron un homenaje y escribieron obras de teatro, cartas y versos con los que formó un álbum, mismo que yo conservo.

Llevo avanzado un 25%; no me he fijado fecha para terminarlo. Quiero hacerlo con mucha dedicación, lo releo y corrijo. Diario trato de escribir.

-¿Qué espera de su trabajo literario?

Lo que más me gustaría es que las personas que me leen, si es un texto cómico, que se rían un rato y que se olviden todas las cosas que pasan. Si es un texto trágico, a lo mejor les puede dejar algo para reflexionar, en su corazón o en su forma de pensar. Que no pasen inadvertidos. Cuando alguien me lee, me gusta que me digan si le gustó o no lo que escribo, y por qué.

Elena Méndez

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FOTO: Elena Méndez





ENTRE RÁFAGAS DE SANGRE



In memoriam Álvaro Rendón, alias el Feroz,
maestro universitario sinaloense,
bibliófilo acaecido entre balas arteras.
Javier Valdez Cárdenas (Culiacán, 1967) es un periodista apasionado con su quehacer, ejercido desde las páginas del diario de circulación nacional La Jornada, donde es corresponsal, y el semanario sinaloense Río Doce, del cual es fundador. Ha dado especial cobertura al tema del narcotráfico, por ser un problema muy arraigado en su estado natal.
Es autor de cuatro compilaciones de crónicas; en tres de ellas, se aborda esta industria ilegal y los dramas humanos que esconde. Con su obra anterior, Miss Narco (2009) resultó finalista del premio Rodolfo Walsh en la pasada Semana Negra de Gijón. Recién ha publicado Los morros del narco (Aguilar, 2011), donde aparecen 34 historias sobre la juventud desperdiciada entre ráfagas de sangre.
Aunque este grave fenómeno no cesa de causarle miedo, justamente por eso continúa escribiendo sobre él, afirma; tal es la razón de esta nueva entrega, de la que aquí se conversa.
-Me parece muy acertado su afán de humanizar los casos aquí abordados, ya sea al hablar de víctimas o victimarios…
Yo rompo ese esquema de contar casquillos, muertos, detenidos, drogas, balas… Prefiero contar personas. Pienso que el llamado “ejecutómetro” ha contribuido a insensibilizar, porque es un tratamiento frívolo, irresponsable e irrespetuoso, sobre todo respecto a las víctimas. Hay que entender el contexto social y económico en que se dan sus casos; eso puede ofrecerle otra mirada al lector; que lo vea como un fenómeno cotidiano en que estamos todos inmersos como sociedad en este país.
-¿Cuál de las historias que se incluyen le conmovió más y por qué?
La de Genoveva Rogers, una socorrista de la Cruz Roja Mexicana, ultimada mientras perseguían a un sujeto en dicha institución.
Cuando yo me refiero a que estamos matando al futuro, hablo en general de los jóvenes pero sobre todo de la gente buena, que está muriendo en medio de este escenario beligerante, de esta guerra absurda. Ella era una joven respetuosa, que se iba a recibir de abogada este año; estudiaba, trabajaba y era voluntaria… Maravillosa.
Eso es cortar alas, amputar sueños.
-¿Hasta dónde le ha sido posible evitar involucrarse como persona, ya no tanto como periodista?
Ya no es tan fácil marcar la raya respecto al narco, como en los 70, cuando uno decía: “Los narcos están en Tierra Blanca (barrio culiacanense), pasando el puente Cañedo, por la avenida Álvaro Obregón…” Ahora está en todos lados, y uno tiene que aprender a convivir con el narco, sin comprometerse… Me quisieron comprar, hubo un grupo que quería que manejara la información de otra manera. Esto fue cuando inició la disputa entre los Beltrán Leyva y Joaquín Guzmán Loera, el Chapo. Por fortuna, no pasó de ahí…
Donde no puedo pintar la raya es con respecto a las emociones; no puedo ser frío frente a la tragedia, pero creo que eso me ha permitido contarlo de mejor manera: salpicar de esta tristeza a los lectores. Si me dicen que les dolió mucho la historia de fulano o zutana…
-Resulta curioso observar la marcada actitud ambivalente del ciudadano sinaloense –y, en particular, del culiacanense-: por un lado, se glorifica y ostenta este modus vivendi; y por otro, se le repudia y apenas se alude a él, entre temerosos murmullos eufemísticos…
Tenemos sociedades enfermas, ciudadanos de doble moral, la gente se involucra con el narco y lo ha metido a la alcoba. Nosotros nos indignamos como opinión pública, pero muy rápido estiramos la mano para recibir dinero del narco. Se nos olvida muy pronto. Es una pena. La muerte violenta se está asumiendo como muerte natural, como dice el difunto Carlos Monsiváis en el prólogo a mi libro Malayerba.
-Pienso que con esta industria ilegal en nuestro país “nadie quiere ponerle el cascabel al gato”, ni “matar a la gallina de los huevos de oro”…
Nuestra economía está copada de recursos del narco. Hay quienes afirman que un 70 u 80% del dinero circulante en regiones como Sinaloa viene de ahí.
La manera en que Felipe Calderón ha buscado legitimarse ha sido mediante esta lucha absurda, estúpida.
Cuando acá bajan los homicidios es porque los cárteles así lo deciden, no porque el gobierno esté emprendiendo operativos exitosos. El narco es el que apoya candidaturas. La policía está al servicio del narco.
-¿Qué aportación espera dejar con su obra?
Me gustaría que los lectores se sostengan la mirada frente al espejo. Creo que sería un buen logro si, aparte del llanto, el terror, el miedo, la tristeza, la desolación de las historias que abordo en Los morros del narco… Si la gente se pregunta: “¿Y ahora qué?”…
Es difícil que la gente emprenda acciones de protesta. La veo muy acobardada, salvo atisbos muy dignos, como el de Javier Sicilia.
Hemos perdido mucho terreno en el ejercicio del valor civil. Y es justamente lo que estamos matando, con homicidios como el de Genoveva Rogers, la socorrista.
Elena Méndez
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FOTO: Elena Méndez
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