domingo, abril 24, 2011

DE ASOMBRO EN ASOMBRO: ALMANAQUE DE CUENTOS Y FICCIONES [1955-2005], DE EDUARDO LIZALDE



Eduardo Lizalde (Ciudad de México, 1929), Tigre Mayor de las letras mexicanas, acaba de compilar medio siglo de estupendos relatos suyos en Almanaque de cuentos y ficciones [1955-2005], bajo el sello de Ediciones Era, en coedición con la Universidad Nacional Autónoma de México.
Si bien resulta de sobra conocida la faceta lírica del autor –donde refulge como un diamante de bella rareza-, es justo destacar también su impecable veta narrativa, redescubierta a últimas fechas tanto por este volumen como también por su novela Siglo de un día (2010), colosal fabulación revolucionaria.
Lizalde rescata aquí un total de 45 cuentos, aparecidos originalmente en sendos libros: La cámara (1955) y Manual de flora fantástica (1997), publicados por la UNAM y Cal y Arena, respectivamente, así como en diversos suplementos y revistas culturales.
La cámara abre con el texto homónimo. En él, un inmigrante mexicano pretende cruzar furtivamente la frontera estadounidense junto con dos compatriotas. Se desata una situación-límite en la atmósfera asfixiante de la cámara del automóvil donde el trío permanece oculto; la desesperación, el hambre, el delirio y la muerte hacen presa de todos ellos.
Cabe destacar que dicha narración mereció en aquel entonces enormes elogios de José Emilio Pacheco, quien calificara al autor como “(…) un narrador con verdaderas dotes para el género.” (p. 18).
Otros cuentos dignos de mencionarse son “El tigre de Pablo” -engañosamente infantil-, donde el pequeño protagonista deberá aprender muy pronto a asumir las pérdidas cotidianas.
En “La tormenta”, así como en “La cámara”, hay un aire rulfiano: Antonio, un revolucionario, huye de la crueldad de Gabriel, su superior, de cuya gracia ha caído, al grado de buscarlo para causar su muerte.
Asimismo, una dupla de disparates geniales: “Cuentos de la Gioconda I” y “Cuentos de la Gioconda II”. En ellos, el timador de arte Sergio Duprez se las ingenia para cometer su fechoría suprema: demostrar que él posee la versión original del retrato más célebre de Da Vinci.
Por su parte, un texto considerado por el propio Lizalde indistintamente como crónica o reseña (imaginaria) es el titulado “Una nueva (la más grande) película de Visconti: El camino de Swann”, en que, mediante un exquisito juego borgesiano, se alude a una película inexistente del cineasta italiano, basada en un volumen de la entrañable saga proustiana.
Una de esas malditas moscas zumbadoras que no deja dormir a la gente decente ni a la otra”, resulta un claro guiño a la estética monterrosiana, pues el extinto autor guatemalteco promulgaba que dichos insectos eran para él un tema literario.
En cuanto a las ficciones del Manual (…) vale mencionar “Accuttissima vox” y “El experimento del doctor Rosenfranck”, cuyas tramas descabelladas harán la delicia de los lectores.
En “Accuttissima (…)”, Aurora, afamada soprano, se apropia de la voz de una planta cantora; artificio puesto al descubierto por su director de escena, con quien se ha enemistado en vísperas de un estreno en La Scala de Milán.
Y en “El experimento (…)”, el doctor Rosenfranck, científico alemán, se propone crear “ (…) una rosa eterna, ¡un monstruo de belleza e inocencia! (…)” (p. 229), idea que se le ocurre tras la lectura de Frankestein.
Su engendro, denominado Franckesteinrose, ha sido creado con la finalidad de tornarse “(…) la madre de todas las rosas, la madre inmortal (…)” y se caracteriza por poseer “(…) un color rojo grisáceo (…) y una textura vagamente pilosa, como la de una pieza de ante o terciopelo” (p. 230).
Sin embargo, las suspicacias despertadas por la flor imperecedera conducirán a la desgracia del megalómano doctor…
Lizalde conduce de asombro en asombro al lector mediante sus ficciones perversas, hiperbólicas, plagadas de maravillas, provocadoras de hilarantes inquietudes.

Elena Méndez
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Eduardo Lizalde,
Almanaque de cuentos y ficciones
[1955-2005],
Ediciones Era/Universidad Nacional Autónoma de México,
México, 2010,
244 pp.

http://www.siempre.com.mx/2011/04/de-asombro-en-asombro/

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