sexta-feira, outubro 09, 2009

LA PALABRA Y SU TRASFONDO: EL ORDEN DEL DISCURSO, DE MICHEL FOUCAULT

La palabra. Mecanismo que oculta y revela, nulifica y valida.
Michel Foucault (Poitiers, 1926- París, 1984), filósofo e historiador de las ideas, en su ensayo El orden del discurso, hace una serie de disertaciones acerca de la palabra.
Dicho ensayo constituye la lección inaugural de la cátedra de Historia de los sistemas de pensamiento que desde 1970 impartiría en el Cóllege de France, tomando el lugar de su mentor, el desaparecido Jean Hypolite.
El autor no sólo esboza un plan de trabajo, sino que reflexiona sobre la influencia del deseo y el poder sobre el discurso y cómo ambos se ven sujetos a procedimientos de exclusión. Ergo, de prohibición: "Uno sabe que no tiene derecho a decirlo todo, que no se puede hablar de todo en cualquier circunstancia, que cualquiera, en fin, no puede hablar de cualquier cosa" (p. 14).
Como bien apunta el extinto pensador francés, dichas prohibiciones resultan aún más evidentes en temas como la sexualidad y la política, ámbitos donde el deseo y el poder, respectivamente, son protagonistas.
Otros procedimientos de exclusión vienen a ser la separación y el rechazo. En especial, en esa frágil línea que divide razón y locura: Las personas dementes, a lo largo de la historia, cuando no han sido proscritas, han sido tomadas como videntes, al considerarse sus palabras como revelaciones.
Un procedimiento más añade el autor, aventurándose: el de distinguir entre discursos verdaderos y falsos; esto es, la voluntad de verdad.
Así, el discurso literario suele valorarse por lo que tiene de verosímil, no de verídico; contraponiéndose al discurso histórico, que se ve forzado a ser fiel a los hechos; y al científico, que debe demostrar sus leyes, descubrimientos, inventos...
La voluntad de verdad, tal como el resto de procedimientos mencionados, se apoya en lo institucional, particularmente a través del sistema educativo, que transmite a los individuos los saberes que estima convenientes para mantener el orden social.
Estos serían los procedimientos externos de exclusión, mientras que el comentario, la noción de autor (como alguien que sustenta la validez de lo que afirma) y el establecimiento de disciplinas constituirían los procedimientos internos de control y delimitación del discurso.
Estos últimos conllevan un intercambio y una comunicación, pero también un secreto (técnico, científico)... y por ende, una ritualidad al transmitirse; y tornan sumisos al que lo posee y al que lo recibe, como en el caso de las doctrinas.
Todos estos temas, anuncia Foucault, los estudiaría bajo un método que hiciera uso de cuatro principios:
trastocamiento, discontinuidad, especificidad y exterioridad.
Vasta labor, sin duda, que llevó a cabo rigurosamente. Citemos dos de sus principales obras: Historia de la locura en la época clásica (1960) e Historia de la sexualidad, proyecto iniciado en 1976; mismo que dejara inconcluso al morir.
A 25 años del fallecimiento de Foucault, sorprende la vigencia de su pensamiento, la pasión por desentrañar el lenguaje, con toda su carga luminosa y oscura, estabilizadora y transgresora a la vez.


Elena Méndez

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Michel Foucault,
El orden del discurso
(título original: L' ordre du discours),
Traducción: Alberto González Troyano,
Col. Fábula,
Tusquets Editores,
México, 2009,
80 pp.

Um comentário:

elena disse...

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