quarta-feira, abril 30, 2008

EL PROFE DE CHIQUITO

Élmer Mendoza, el niño que aprendió a leer a los diez años.

quarta-feira, abril 23, 2008

MARTÍN DIXIT...


from Martín Solares
6:24 pm
to Elena Méndez
date
Apr 23, 2008 6:24 PM

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Re: ENVÍO RESEÑA SOBRE ONDJAKI


Querida Elena, Muchas gracias por escribir la primera reseña de Ondjaki desde México, y probablemente desde los países hispanoparlantes latinoamericanos. Como es costumbre contigo, es muy inteligente y generosa. Un gran abrazo y mil gracias.

terça-feira, abril 22, 2008

DESOLACIÓN ANTE UN ENTORNO HOSTIL: BUENOS DÍAS, CAMARADAS, DE ONDJAKI

En Buenos días, camaradas (Almadía, 2008), la más reciente novela de Ondjaki (Luanda, 1977), encontramos el relato de los últimos sucesos de la guerra civil de Angola, a principios de los noventa. La historia es contada por voz de un niño (cuyo nombre nunca es revelado), precoz y cándido a la vez, quien refiere su visión acerca de una Angola desahuciada bajo el mando de José Antonio dos Santos.
La voz del protagonista es precoz porque revela una conciencia política en contra de la represión civil, y se muestra curioso acerca del gobierno que rige su país, ya independizado de Portugal. Baste mencionar el diálogo que sostiene con su camarada Antonio al respecto:
-Pero Antonio… ¿No crees que cada quién debe mandar en su país? ¿Qué es lo que estaban haciendo aquí los portugueses?
-¡Claro, niño!, pero en aquel tiempo la ciudad era más limpia… tenía de todo, no faltaba nada (…) había siempre pan en la tienda, niño. Los machimbombos funcionaban…
-(…) Los que mandaban en el país no eran angoleños, eran portugueses… y eso no puede ser… (pp. 14-15).
Una de las constantes de Buenos días, camaradas es la presencia de sucesivas y amargas despedidas. Despedidas que se interpretan como presagio de que empeorará tanto el ánimo del protagonista como su entorno. No es casual, entonces, la presencia de epígrafes donde aparece la palabra saudade (añoranza, en portugués). El Niño cita una tierna plática con su compañera Romina, Ro (de quien está enamorado, sospechamos, por su constante cercanía), donde deplora la inminente separación de su grupo escolar. Dice a Ro:
(…) Este grupo, aunque salgan o entren personas, es “nuestro” grupo, sabes de qué hablo… y ese grupo se está acabando, ¿no sientes eso? (p. 97).
Más tarde, cuando su tía Dada, con quien sostiene lúcidas conversaciones sobre los abusos del régimen, precisa volver a casa, reitera: “Las despedidas no me gustan nada” (p. 113).
Posteriormente, en casa de Romina organizan una merienda previa al fin de cursos, donde puede respirarse “aquel olor a despedida” (p. 114), mismo que se acentúa, ya que Bruno, su condiscípulo, se marchará a Portugal, y los maestros cubanos regresarán a su país, tras apoyar a sus compatriotas en la lucha contra el apartheid, consistente en la segregación racial de los blancos hacia los negros, negándosele a estos los más elementales derechos, como utilizar el transporte público, por ejemplo.
El camarada Ángel informa a sus pupilos sobre la situación, ensalzando el espíritu revolucionario que éstos han desarrollado, del cual carecen en realidad tanto él como sus amigos: “(…) A mí ni siquiera me gustaba levantarme temprano y casi todos copiaban en los exámenes… (…)” (p. 116). Reflexión que trasluce el desencanto hacia la ideología comunista, donde se habían puesto tantas esperanzas.
Al terminar la arenga, el Niño confiesa haber pensado –no sin ironía- en brindar por todos aquellos adioses, porque mejoren las circunstancias de los camaradas maestros, que viven hambrientos y careciendo, incluso, de lo más indispensable. Ya al final del curso, los alumnos aprovechan para divertirse haciendo graffities alusivos a la violencia tan cotidiana que permea su sociedad: “Aquello de dibujar la guerra y las armas era normal porque todo mundo ya las había visto y algunos incluso habían disparado pistolas, lo cual generaba grandes conversaciones sobre temas candentes a la hora del recreo”. (pp. 136-137). Escuchar en la radio que se abandonará el sistema monopartidista despierta suspicacias en el Niño: “¿Pero cómo van a hacer elecciones si en Angola sólo hay un partido y un presidente?” (p. 142). Presidente que hostiga a los pobladores para que lo reverencien, como todo dictador lo hace, como en sus fugaces e inesperadas apariciones públicas.
Dicha pregunta quedará en el aire, causándole una gran pena.
Ondjaki en Buenos días, camaradas, no obstante lo escabroso de los temas abordados, brinda al lector una lectura refrescante, con una perspectiva muy propia de los narradores nacidos, como él, en los setenta: la desolación ante un entorno hostil y el desencanto provocado por la pérdida de ideales.
Elena Méndez
____
Ondjaki, Buenos días, camaradas
(Título original: Bom dia camaradas),
Traducción: Ana M. García Iglesias,
Colección Mar Abierto,
Editorial Almadía,
Oaxaca, 2008,
143 pp.

PLAGIO INVOLUNTARIO


Leí hace años el libro Poesías completas y algunas prosas, del extinto poeta Luis Cardoza y Aragón. Ya en LETRAS, lo terminé. Una tarde invernal bajo el crepúsculo, sus versos resucitaron mi corazón marchito.
Cardoza y Aragón me fascinó por sus infinitas alusiones bíblicas y mitológicas, sus metáforas audaces, el uso de la segunda voz gramatical, su rabia y atracción ante la muerte, su exquisita sensualidad.
De las prosas poéticas recuerdo con singular deleite "Hacía muy poco tiempo todo lo que pensabas podía ser real", que refiere la primera relación sexual de un jovencito con una prostituta.
Dos poemas suyos llevo tatuados en la sangre: "Bienvenido, campana de la torre más alta" (en memoria de Rafael Landívar) y "Joven suicida". Cito fragmentos de este último:

- la muerte es la única respuesta del deseo.

- porque tú no quisiste saber deletrear

y de golpe leíste todos los libros

incluso aquellos que aún no se han escrito
.

- somos los angustiosamente enamorados de nadie.

- La belleza suprema es la muerte

y el deseo la única respuesta de la muerte
.

Unos versos de tan memorables que creí haberlos olvidado permean en "Letanía de la joven suicida".
Y en "Nostalgia y realidad", aparece el siguiente verso:

sueños bordar con iniciales de agua

tan similar a:
Ya en tu cuarto, contemplaste en penumbras la blancura del techo, mientras ibas tejiendo sueños con hilos de agua ("Darío sabor a uva")

(Plagio. Evidente, involuntario plagio a don Luis...)
"Luis Cardoza y Aragón" por José Clemente Orozco (1940)

sexta-feira, abril 18, 2008

QUÉJASE EL FEROZ DE HABER SIDO CALUMNIADO

Hace rato me tocó saludar al Feroz, quien a su vez fue a saludar a Quirarte tras la Cátedra que éste ha estado impartiendo sobre Owen y los Contemporáneos (cuya primera parte finalizó este viernes). Aludí a su aparición como personaje en Balas de plata. "El Élmer me está balconeando (sic) bien gacho en esa novela", respondió. Alega que Gerardo Ascencio hizo una encuesta para su programa donde preguntaba a la gente si confiaba en el IFE. Una señora le respondió, "No sé, yo soy de Mochis" (sic).* Dicha frase luego le fue adjudicada e incluida en uno de los diálogos de éste con el Zurdo Mendieta dentro de la obra. Cito:
-¿Por qué cree usted que matarían a dos individuos con balas de plata en Culiacán?
-Mire, detective, yo soy de Mochis, sonrió.**
"Me están calumniando", remató, sosteniendo en su mano el infalible cigarro.
*Lo correcto es decir Los Mochis.
**Élmer Mendoza, Balas de plata, Colección Andanzas, Tusquets Editores, México, 2008, pp. 204-205.

quarta-feira, abril 16, 2008

SOY LA DE SIEMPRE!

"Prohibida la indiferencia: La reina baila hasta morir, de Eve Gil" en Siempre!, no. 2861, 13 de abril de 2008.

terça-feira, abril 15, 2008

PROHIBIDA LA INDIFERENCIA: LA REINA BAILA HASTA MORIR, DE EVE GIL

En La reina baila hasta morir, segundo libro de cuentos de Eve Gil (Hermosillo, 1968), nos topamos con un volumen cuyos siete textos parecen guiarse por una premisa: Prohibida la indiferencia.

Así, el relato que abre el conjunto es “Alicia o el diablo”, donde nos muestra el caso de Alicia Mesino, otrora Lieselotte, pequeña campeona en armar Rubik, quien es recuperada por su familia tras años de haber sido plagiada por un hombre con quien vivía en amasiato y hacia quien desarrolló el Síndrome de Estocolmo. La madre de Alicia se muestra horrorizada ante su hija, tremendo bodoque, y el afecto de ésta por su captor, que se ha suicidado.

“Cenicienta Hardcore”, por su parte, posee una narradora-protagonista, la actriz Lorna Villagrán, cuyo hastío la hace procurar las delicias del cibersexo. Al acudir a una cita con el Sr. Cordero (alias Dosamigos) es abordada por un criado de éste, quien la identifica como famosa y despierta su erotolalia. Su encuentro sexual resulta exquisito, si bien deplora el haber abandonado la conversación con el portero.

“Las abuelas” cuenta también con una narradora-protagonista. Ésta recuerda a sus abuelas materna y paterna, la buena y la mala, respectivamente.
Al final la historia toma un giro inesperado, por la saña y el dolor que encierra.

“Ataraxia”, al igual que el ya mencionado “Cenicienta Hardcore” constituye un brillante anti-cuento de hadas. En este caso, se parodia a Blanca Nieves. Reina Cardoso, directora del diario El Metropolitano, envidia a Nieves, jovencísima y audaz jefa de redacción, quien la desea carnalmente, ante el azoro de su patrona, que decide eliminarla. Sin embargo, algo falla en su plan, lo cual la transtorna.

En “Cerridwen y las sirenas” Arturo nos hace partícipes de la maldición que un troll ejerce sobre él y su esposa.

“Claveles salvajes” nos muestra a Nelly, una solitaria oficinista que se rinde ante el espectáculo callejero ofrecido por un mimo, lo que la saca de su tedio habitual. Su amiga Lili, al acompañarla la segunda vez, asume dicha personalidad artística, quizá con visos homoeróticos.

El volumen cierra con “La culpa es de los bolcheviques”, un hermoso homenaje a Elena Garro, donde se recrea, en segunda persona, la persecución política y el exilio que la escritora –como se le designa- padecerá junto a su hija, y la desgarradora soledad de ambas. Historia que se fusiona con la de Anastasia, la hija del Zar, y la emboscada que ésta y su familia sufrieron.

La reina baila hasta morir está destinado a crear polémica; a vencer -reiteramos- la indiferencia.

Elena Méndez
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Eve Gil,
La reina baila hasta morir,
Colección Narrativa,
Ediciones Fósforo,
México, 2008, 113 pp.

http://www.siempre.com.mx/2861elena.htm