quarta-feira, setembro 26, 2007

EL VIAJE QUE TRANSFORMA: ROSARIO SANMIGUEL

Rosario Sanmiguel: Una prosa sutil, depurada, lúdica. Un viaje que transforma mediante las palabras.

Rosario Sanmiguel nació en Manuel Benavides, Chihuahua, en 1954. Radica en Ciudad Juárez desde 1955. Es candidata a Doctor por la Universidad Estatal de Arizona, donde cursó una especialidad en novela histórica mexicana del siglo XX.

De 1983 a 1985 participó en el Taller Literario del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), coordinado por el escritor potosino David Ojeda 1.

Ha dirigido diversos talleres literarios, destacando entre ellos el Rosario Castellanos, donde se ejercitaba la escritura creativa y se reflexionaba sobre la escritura realizada por mujeres.

Ha traducido del inglés textos de Chirríe Moraga, Norma Cantú, Norma Dee Cervantes y Diane Gonzales Bertrand. Actualmente forma parte del equipo de traductores de Arte Público Press, editorial ubicada en la Universidad de Houston. Entre las traducciones que ha hecho para ellos destaca Desert Blood: The Juarez Murders, de Alicia Gaspar de Alba, que se publicará en español en el 2008.

De 1995 a 1996 dirigió la revista literaria Puentelibre que -pese a haber tenido sólo cinco números- dio a conocer a escritores noveles ahora destacados, como Antonio Zúñiga 2.

Durante ese mismo año fue becaria del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes con el proyecto “Construcción Liminal. La literatura del Norte de México”.

Al año siguiente, compiló, junto con Jesús Barquet, la antología Más allá de la isla. 66 creadores cubanos (Puentelibre Editores).

De 1997 a 1998 la Fundación Rockefeller le otorgó una beca por su proyecto “Frontera Textual: la escritura chicana” (libro inédito).

Durante 2003-2006 se desempeñó como docente en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), impartiendo la cátedra de Literatura Mexicana e Hispanoamericana.

Durante 2004-2005 fungió como editora de las revistas culturales de dicha institución, Entorno y Revista de las Fronteras; y en 2006, como asistente editorial de Chasqui, de la Universidad Estatal de Arizona, campus Tempe.

Ha sido incluida en la antología Sin límites imaginarios. Cuentos del norte de México (Selección, prólogo y notas de Miguel Ángel Rodríguez Lozano, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006).

Es autora del cuentario Callejón Sucre y otros relatos (Ediciones del Azar, 1994); la novela Árboles o apuntes de viaje (PuenteLibre Editores, 2006) y el libro de ensayos De la historia a la ficción (aún inédito).

Actualmente está escribiendo una novela histórica relacionada con el norte mexicano.

Sus cuentos han sido traducidos al inglés, islandés y neerlandés.

Entre sus temáticas se encuentran las relaciones humanas (en particular madre-hija), la soledad y el viaje, mismas que realza con fraseo breve, sutil aliento poético, gran ironía y rescate del lenguaje coloquial fronterizo, incluso del spanglish.
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Conocí a Rosario Sanmiguel al leer Callejón Sucre…libro que transita por rincones fronterizos, preferentemente marginales (la cantina con prostíbulo anexo, la ‘tierra de nadie’ donde los polleros contrabandean personas rumbo a Estados Unidos…). Me sorprendió el estilo sutil, el ritmo ágil, la violencia que permea las páginas de esta obra, que, no obstante, deja resquicios para la ternura y el humor. Después tuve oportunidad de leer Árboles… un ejercicio nostálgico relacionado con la vida familiar. En ambos libros está latente la idea del viaje como posibilidad de transformación interior. Tras mi lectura, comprendí cuán a pulso se ha ganado Sanmiguel un lugar dentro de los narradores más destacados del norte mexicano en la actualidad.
Entrevisto a la autora vía internet. He aquí las reflexiones sobre su quehacer literario.

¿Por qué presentar a la frontera como territorio estético?

Para responder esta pregunta haré un poco de historia familiar. Nací en Manuel Benavides, un pequeño pueblo a cuarenta kilómetros al sur del río Bravo, hacia la región este del estado de Chihuahua, donde por dos siglos ha vivido la familia de mi madre. Antes de cumplir un año mis padres me llevaron a vivir a Ciudad Juárez, donde he pasado si no toda mi vida, parte importante de ella. Así pues, nací, crecí, me eduqué y me enamoré por vez primera en ese lugar que geográfica, política y culturalmente identificamos como la frontera con los Estados Unidos. Sin llegar a extremos deterministas, esta circunstancia, ajena a mi elección, marca mi manera de ver el mundo y en consecuencia mi escritura.
La frontera es para mí, sobre todo, un espacio de confrontación; el momento en que soy consciente de la existencia del otro; la presencia de lo que podría ser igual pero es diferente; memoria de lo perdido. También uno de los extremos, intramuros, que vive un mexicano. Sin embargo, no es este segmento de la realidad -en sí mismo- lo que me interesa llevar a primer plano en mi trabajo. No es la frontera que marcan la política y la historia lo que llevo a mis historias como un telón de fondo o un contexto social. Mucho menos la percibo como el tema de moda sobre el cual hasta el escritor canónico afila el lápiz (pues el que es buen gallo en cualquier gallinero canta, diría, aunque desafine), en todo caso, la frontera es, en mi escritura, una condición inseparable de la vida que imagino para mis personajes.
Cierto es que los personajes que deambulan en la noche de mis relatos son como tantos otros que hemos conocido en otros libros, al igual que los personajes que aman, mueren o viven solos y desamparados. Pero estos, los que pueblan los relatos de Callejón Sucre, o salen al paso en la noveleta Árboles o apuntes de viaje, desarrollan una relación dialógica con este espacio específico que es la frontera, a través de su particular lenguaje, de su mirada sobre el mundo, de su relación con los otros, de las pequeñas batallas del diario vivir.
Me considero una escritora realista, una que se nutre de la realidad verdadera para construir otra, que aunque ficticia no menos real que la que palpita más allá de las páginas que escribo. De manera que cuando una situación que me parece escribible (sic) me ronda por la mente, o cuando pienso en un posible personaje, sin proponérmelo, digamos que de manera ‘natural’ lo imagino en el espacio que mejor conozco. Lo anclo en esta realidad geográfica y cultural específica que es la frontera, y a partir de ahí inicio la construcción de un mundo donde espacio y personaje se amalgaman para dar, además de textura, sentido a la ficción.

¿A qué atribuye su tendencia a presentar personajes transgresores (citemos a Francis y Katia en ‘Un silencio muy largo’; a Martín en ‘Bajo el puente’; y a Anamaría en ‘La otra habitación’)?

Creo que la literatura es una forma de abordar la realidad, como lo es la sociología o la historia, por ejemplo. El hecho de que en mi narrativa aparezcan personajes ‘transgresores’, como usted los llama, es porque en el mundo ‘real’ que sirve de referente a mis relatos viven ellos, están ahí, deambulan y respiran y sueñan dentro de un espacio concreto y tangible que es la zona geográfica inmediata al río Bravo. Sin embargo, es importante aclarar que yo no me planteo su existencia dentro de mis relatos como ‘personajes transgresores’, pues no los construyo desde la perspectiva de la moral o las buenas costumbres, sino como elementos o piezas clave en la elaboración y representación de un mundo particular. Personajes en íntima relación con su propio espacio.

Su novela Árboles o apuntes de viaje nos parece escrita desde la nostalgia. Quisiéramos que nos hablara al respecto.

Árboles o apuntes de viaje es una novela donde se plantean las posibilidades de la memoria y la imaginación en la construcción de la realidad. Creo que este sería el tema central del texto. Sin embargo, en él aparece el escenario de la frontera, por la simple razón de que los personajes que recuerdan e imaginan han hecho su vida en el ir y venir a un lado y otro del río. Es por eso que asuntos como la migración y otros que se han convertido en un cliché en la literatura de la frontera, forman parte esencial de la vida de estos personajes, por lo que su tratamiento no responde a ninguna moda sino a la exploración del mundo interior de estos personajes. Pero también el relato recurre a un tema común en mi narrativa, las relaciones familiares, y particularmente la relación entre madre e hija. Todo esto dentro del marco de una crónica de viaje.

Usted dirigió la revista cultural Puentelibre. ¿Qué tanto se valora socialmente una publicación de este tipo?

Fundé la revista cultural Puentelibre para crear un espacio que apoyara los productos culturales del norte de México, principalmente la literatura. Creía (aún lo creo) necesaria para la ‘buena salud de la cultura’ de nuestro país la existencia de proyectos como Puentelibre, que combatía el anquilosado centralismo mexicano. Una revista siempre da cuenta de varios aspectos de una sociedad (el arte, la política, las prácticas sexuales, etc.) en términos de ideología o visión de mundo. De ahí se desprende su importancia. Todos los que colaboramos en la publicación de Puentelibre, artistas e intelectuales, testimoniamos (algunos con mayor talento o fortuna que otros) con nuestro trabajo una época, un lugar, una comunidad. La historia de la literatura y la cultura de un país tan vasto y rico como México no se escriben desde un único punto de vista. Si en el pasado así fue, ya no lo es más. Sólo por eso es importante y se debe valorar una publicación de este tipo.

¿Considera usted que las obras literarias cuyo tema central es el narcotráfico trascenderán más allá de lo mercadotécnico?

Todavía no he leído una novela o cuento cuyo tema central sea el narcotráfico. No obstante, creo que el valor literario de un texto no depende del tema sino del tratamiento ‘literario’ que se le dé. Si en nuestros días el tema del narcotráfico resulta actual y por lo mismo rentable para escritores y editores, no lo será más cuando las circunstancias sociohistóricas hayan cambiado y esos textos no ofrezcan algo más que anécdotas. Por el contrario, las obras que exploran y proponen nuevas formas de expresión, tanto a nivel del lenguaje como de la estructura, tienen más posibilidades de sobrevivir a los cambios políticos e históricos de una sociedad. Esta respuesta que doy a su pregunta se desprende de la idea que tengo sobre la literatura, pero, en realidad, no sé de qué depende la trascendencia de una obra literaria. La historia de la literatura mundial nos demuestra que las obras se convierten en clásicas o trascendentes por razones diversas.

¿Cuál sería la función de la literatura en un mundo cada vez más globalizado?

La función de la literatura -ya sea entretener, evadir, conmover, explorar, representar, construir o criticar- según los escritores y los lectores de los que se trate, no cambiará por el hecho de que en los Campos Elíseos, la Plaza Roja o la Zona Rosa se consuman tantas hamburguesas Mc Donald’s como en el centro financiero de la ciudad de Chicago, por ejemplo. Si la globalización cambia la manera de manejar las mercancías, su destino y la velocidad con la que se trasladan de un punto a otro del planeta, es evidente que impacta los estilos de vida, y a la larga las mentalidades de las diversas comunidades del mundo. En ese sentido, la materialización de la literatura en el objeto libro, en una mercancía que viaja y se instala en un abrir y cerrar de ojos en los sitios más insospechados del planeta, tal vez fomente la más común entre las funciones que históricamente se le han atribuido a la literatura: la comunicación. Pero se trata de una comunicación en la que cambian las reglas del juego, ya no se hablará más de la relación entre la nación y el resto del mundo, sino entre la región y el mundo. De ahí la relevancia que a últimas fechas ha tomado la frontera norte de México.

¿Todavía puede hablarse de 'géneros literarios'?

Ya a mediados del siglo XX Roland Barthes decía que relacionar la escritura con los géneros literarios era una visión burguesa de la literatura. Prefería el término texto al de novela, cuento o noveleta por ser más dúctil, tal vez más acorde con sus planteamientos sobre las lecturas escribibles (sic). Cuánta razón tenía. Leer un texto es volverlo a escribir en más de un sentido. Y escribir un texto desde adentro hacia fuera es desprenderlo de conceptos fijos y limitantes. Cada texto exige su propia forma, una que se va construyendo a medida que el lenguaje -íntimo-, el que sólo expresa a este personaje y no a otro, se mezcla con los otros lenguajes y toman su curso y edifican su mundo particular. Por ejemplo, Árboles o apuntes de viaje es un texto elaborado a partir de técnicas comunes en otros autores; es breve, fragmentario, polifónico, abierto… y sin embargo no es una novela convencional; sí un ensayo narrativo que explora el mejor camino para desahogar una memoria, unas conjeturas, una frontera, unos apuntes de viaje.

¿Cuál es su perspectiva sobre la narrativa chihuahuense actual?

Considero que, en general, la narrativa chihuahuense ocupa un lugar destacado dentro del panorama más amplio de la literatura mexicana actual, debido a la producción literaria de escritores de la talla de Ignacio Solares 3, Carlos Montemayor 4, Jorge Aguilar Mora 5 y Jesús Gardea 6. Sin embargo, trataré de dar respuesta a esta pregunta a partir de los narradores que escriben dentro de los límites geográficos del estado de Chihuahua. Destaco el factor geográfico porque es importante distinguir la literatura escrita en Chihuahua de aquella que se produce en el centro del país, ya que es este hecho particular el que nos habla de la condición real de la narrativa del estado. Tomo como punto de partida la publicación en 1980 de Los viernes de Lautaro, de Jesús Gardea, para señalar el inicio de una nueva época en la narrativa chihuahuense. No porque esta colección de cuentos memorables haya hecho escuela entre los narradores de Chihuahua, sino porque mientras Gardea escribía en solitario, en algunas ciudades del estado los jóvenes se agrupaban en los recién fundados talleres literarios del INBA. De tal suerte que la publicación del primer libro de Gardea inaugura una época de efervescente actividad literaria, la cual se refleja también en la fundación de revistas y suplementos culturales, la celebración de encuentros de escritores a nivel regional y nacional. Asimismo, en la presencia de diversos proyectos editoriales que, de frente al centralismo cultural que caracteriza a nuestro país, han apoyado la producción literaria de la región.
En realidad, creo que agregarle el adjetivo chihuahuense al sustantivo narrativa no dice mucho. Entiendo que la literatura se clasifica en categorías diversas para su sistematización y estudio; pero esto mismo, en ocasiones, la empobrece, sobre todo cuando se trata de justificar el adjetivo. No obstante, pienso que la narrativa chihuahuense goza de buena salud gracias a su vocación por la pluralidad, pues tanto los narradores viejos como los jóvenes, los del D.F., Maryland o Chihuahua, abordan la escritura desde perspectivas diferentes y con lenguajes diversos.

Elena Méndez
(Entrevista realizada el 24-agosto-07)

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NOTAS

1.- Escritor nacido en San Luis Potosí, San Luis Potosí, en 1950. Premio Casa de las Américas en 1978. Actualmente se desempeña como asesor de Jóvenes Creadores en FONCA, Categoría Cuento. Su novela más reciente es La Santa de San Luis (Tusquets Editores, 2006).
2.- Dramaturgo, guionista y actor nacido en Parral, en 1965. Premio Nacional de Dramaturgia en el 2002. Miembro del Sistema Nacional de Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). Su libro más reciente es Chihuahua para niños (Instituto Chihuahuense de Cultura-ICHICULT-, 2007).

3.- Escritor nacido en Ciudad Juárez, en 1945. Premio Xavier Villaurrutia en 1998. Dirige la Revista de la Universidad de México desde el 2005.
4.- Escritor nacido en Parral, en 1947. Es integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Real Academia Española y de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas. Ha obtenido importantes reconocimientos a su carrera, tales como el Premio internacional Juan Rulfo (1993); Xavier Villaurrutia (1971); José Fuentes Mares (1990); Narrativa Colima para Obra Publicada (1991). Durante 1992- 1998 fue becario de la Fundación Rockefeller.
5.- Escritor nacido en Chihuahua, en 1946. Su libro más reciente es Los secretos de la aurora (Ediciones Era, 2002).
6.- Escritor nacido en Delicias, en 1939. Premio Xavier Villaurrutia en 1980; y José Fuentes Mares en 1985. Sus obras fueron traducidas al inglés, francés y polaco. Murió en su ciudad natal en el año 2000.
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DATOS DE LA AUTORA:

Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981).- Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Narradora. Redactora de homines.com. Subdirectora de revistaespiral.org. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Escritos suyos han sido publicados en TEXTOS, Acequias, La Pluma del Ganso, La Línea del Cosmonauta, La Prensa, Expreso, Milenio, Universo de el Búho, Replicante, Avión de Papel, letras.s5.com, Miel y Amoniaco, Espiral, Espéculo, Baquiana y El coloquio de los perros.


FOTO: Eve Gil

segunda-feira, setembro 24, 2007

MAESTRA ELENA

Hoy fue mi primer día como maestra de Español en la Federal 3.

DO YOU SPEAK ENGLISH?


segunda-feira, setembro 17, 2007

Y LA VOZ SE TORNÓ OVAL...

'Narrar el drama: La Voz Oval, de Enrique Olmos' en Universo de El Búho, no. 89, septiembre 2007.

domingo, setembro 16, 2007

LITANY OF YOUNG SUICIDE WOMAN


To Efraín

Love is not only that, it’s not only to look into the eyes and hold hands and pronounce solemn words that after will be thrown away in the trash.
Someday, she promised to herself, she will stop precipitating like a featherless, blind bird towards the doom… someday.
But how to find that someday, to love is something more, loving must be reciprocal, and she tells you, who has never loved, who only conjugates that verb to conceal your one and only intention: to tattoo a shadow on the wall while the hormones are galloping through the blood.
And what could you tell her to console her of from what she called a weird promiscuity without intercourse, sometimes tinged of tenderness but always permeated of lust, of that damn one without wanting to be, of that having to stop saying who, how, why she loved…
And you heard her without listening, without replying: I understand you, but, just like you say: someday…
She wrote you an unsent letter, before tinging her gray sky with red...

Elena Méndez
FOTO/TRADUCCIÓN: Sandra Flores Alonso

sábado, setembro 01, 2007

LAS DRAS. MÉNDEZ



Mis hermanas Carmen y Marlene se graduaron de su Doctorado en Pedagogía ayer, 31 de agosto.

NARRATURGIA: LA VOZ OVAL, ENRIQUE OLMOS

Enrique Olmos, dramaturgo hidalguense, publicó La voz oval, que contiene seis obras teatrales. El autor hace uso de la narraturgia, consistente en alternar en sus textos recursos propios tanto de la narrativa como del drama.
En 'Un curso de milagros' una mujer drogadicta, que ha abandonado a su hijo, busca el modo de estafar a la gente para sobrevivir, a base de supuestos milagros, tomando como sitio de culto una habitación del departamento de su amante. La mujer será objeto de un milagro, dándole un giro inesperado a la historia. El lenguaje es crudo y las situaciones sórdidas, planteadas con enorme ironía.
'La voz oval' está dirigido a adolescentes. Aborda el despertar erótico/afectivo de un puberto, hijo del director técnico de los Malteses de Pachuca. El objeto de su deseo viene siendo, precisamente, la novia de su padre, de quien ha estado alejado tras divorciarse éste de su mamá. La neurosis del padre origina la tragedia final.
'¡Sacrifíquenlo!' guarda intertextualidad con el cuento 'Sobre los cinco panes', de Karel Capek. Trata sobre una conversación entre un panadero y un pescador sobre Cristo. Los personajes muestran sentimientos ambivalentes ante el Mesías, de quien saben sus obras caritativas; no obstante, se sentirán amenazados en sus intereses y decidirán actuar con mezquindad, de ser necesario.
Es notoria la preocupación de Olmos por el público infantil, al grado de dedicarles tres de las piezas: 'Los Gat's', 'Gonzalo y los objetos perdidos' y 'No tocar'.
La primera de ellas plantea un amor infantil no confesado y cómo influyen negativamente un par de gatitos parlanchines; la segunda -basada en el cuento 'El mapa de los objetos perdidos', de Juan José Arreola- versa sobre cómo el protagonista busca deshacerse de un mapa adquirido en la infancia. Dicho objeto posee la extraña facultad de encontrar cosas extraviadas a terceros, para que su dueño se apropie de ellas. La situación se torna desfavorable para éste, por lo cual decide venderlo.

La última obra aborda el abuso sexual infantil, en parte causado por la flagrante desatención de los padres hacia los hijos. La niña protagonista es tocada de modo lascivo por una de sus primas y una amiga de ésta, quienes la 'cuidan' durante la ausencia de su madre. La víctima confía su caso a su mejor amiga, quien buscará ayudarla.

Olmos y sus obras son el aire fresco que tanto necesita la dramaturgia mexicana actual.


Elena Méndez

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ENRIQUE OLMOS
La voz oval,
Fondo Editorial Tierra Adentro/ Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo,
no. 326, 2006,
México, 191 pp.
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DATOS DE LA AUTORA:
Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981).- Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Narradora. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Escritos suyos han sido publicados en TEXTOS, Acequias, La Pluma del Ganso, La Línea del Cosmonauta, La Prensa, Expreso, Milenio, Universo de el Búho, Replicante, Letras.s5.com, Miel y Amoniaco, Espiral, Espéculo, Baquiana, El coloquio de los perros y Homines.

ME HE CONVERTIDO EN REPLICANTE


"Narraturgia: La voz oval, Enrique Olmos" en Replicante no. 12, agosto-octubre 2007.

LA PALABRA QUE ILUMINA: MARÍA ANTONIETA MENDÍVIL

María Antonieta Mendívil: Inquieta, reflexiva, espiritual. Una palabra que ilumina.

María Antonieta Mendívil nació en Cajeme, Sonora, en 1971. Cursó estudios de Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca; de Letras Hispánicas por la Universidad de Sonora; y de Ciencias de la Comunicación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

Ha participado en la edición, creación y fundación de las revistas MuchoGusto/arte en sus sentidos; Arte Sonorense (ganadora en 1992 de la Beca Nacional Tierra Adentro por Edición); Gradas y Palabra de Mujer. Fungió como coeditora de la sección monográfica en español de la revista RE/ realidad y pensamiento (publicada en España).

Durante 1994-1995 y 2000-2001 fue becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FECAS) en las categorías Jóvenes Creadores (Poesía y Novela) y Creadores con Trayectoria (Novela); y de 2005-2006, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), categoría Jóvenes Creadores, género Novela.

Fue cofundadora de Equilibrio Editores -que estuvo funcionando de 1995 a 1997-.

En 1995 condujo la sección cultural del programa radiofónico ‘Nosotras mujeres’ en Radio Sonora.

Textos de su autoría han aparecido en diversos medios impresos y virtuales como El Imparcial, Siempre!, Tierra Adentro, Cultura Norte, Expreso, La línea del Cosmonauta, Observatorio Digital, Homines y Espiral.

Ha sido incluida en las antologías poéticas Cantos de Minerva (recopilación: Guadalupe Beatriz Aldaco, Instituto Sonorense de Cultura –ISC-, 1994; Poesía Joven de Provincia (Fondo Editorial Tierra Adentro –FETA-, 1994); Alas de alacrán (compilación de Paloma Hernández Gómez (ISC/ Consejo Nacional para la Cultura y las Artes –CONACULTA-/ PAMYC, 2006); y en la ensayística (Casi) todos on-line (Servicios de Observación sobre Internet, 2006).

Ha publicado el poemario Cuenta Regresiva (ISC, 1992); las novelas Otros Tiempos (Equilibrio Editores, 2000) y Duelo de noche (Almuzara, 2006). Próximamente otro de sus poemarios, Llama, aparecerá en Libros del Umbral. Trabaja en una nueva novela, A ras de vuelo, que trata sobre una dinastía de pilotos fumigadores.

Entre sus temáticas se encuentran la soledad, el silencio, el miedo, la muerte y el dolor, todo ello impregnado de enorme espiritualidad.

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Supe de María Antonieta Mendívil a principios del presente año, cuando llegó a mis manos Duelo de Noche. Dicha novela trata de la historia de dos mujeres, madre e hija. La madre-Concha- está en su lecho de muerte, a cuyo pie vela Sara, su hija. El libro está narrado mediante lo no dicho: accedemos alternativamente al pensamiento de una y otra, mismo que jamás se verbaliza. Al dolor de la muerte se agrega el del silencio. Me impresionó tanto la obra, tanto en su contenido como en su estructura, que busqué comunicarme con la autora. ‘Hay dolores que salvan’, recuerdo haberle escrito. ‘Tu libro es de esos’.
Decidí entrevistarla por la trascendencia que ha tenido esta obra, misma que va por su segunda edición en España y ha sido reimpresa en México.
Responde el cuestionario vía internet. He aquí con toda su luz.

Paul Valéry decía: 'un poema nunca se concluye; sólo se abandona'. ¿Estaría usted de acuerdo con dicha afirmación?; En tal caso, ¿ello sería aplicable también a otros géneros, como la novela?

Creo que con esa frase Valéry nos liberó de una gran culpa. Todo texto es perfectible, pero debe llegar un momento en que debemos abandonarlo. Y ese abandono es una liberación bidireccional: del creador hacia su texto y viceversa. Los textos requieren también liberarse del autor. Un autor debe saber abandonarse para poder crear, y debe saber en qué momento el texto nos ha abandonado y en qué momento lo mejor es abandonar al texto.

Al leer Duelo de noche, nos parece que estuviese escrita desde el dolor. Ello, incluso, se aprecia desde el título. Háblenos sobre esto.

El escritor trabaja con una caja de herramientas que es el lenguaje y sus recursos. Pero hay un instrumento de gran importancia, que es la memoria emocional. Quienes creamos tenemos un enorme desván, que es el subconsciente donde todo almacenamos, donde todo puede pasar, donde todo transcurre sin censura. Soy una persona que vive muy en contacto con sus emociones, pero de tan cerca que las disecciono, las analizo, las clasifico, las ordeno en sus casilleros correspondientes. Los personajes de Duelo de noche debían echar mano del dolor. ¿O qué puede sentir una hija que es médico al ver morir a su madre sin poder hacer nada por evitarlo? ¿O qué puede sentir al enfrentarse al deseo infantil de ser huérfana, si ve cumplirse el momento y le resulta insoportable? ¿Qué puede sentir una mujer que lo que más desea es ser madre para recuperar las deudas de amor que ha tenido toda su vida, si la hija destinada a cumplir esos deseos es una persona impenetrable, desapegada, lejana? Duelo de noche transcurre en el momento de la muerte. Y para mí la muerte es el último resumidero, donde todas las emociones, las mejores y las peores, se mezclan y se purgan. Si preguntas si sufrí al escribir la novela, sufrí como creadora, por querer contar una historia con la mayor emoción posible, pero a la vez con la mayor pulcritud y precisión. Y especialmente sufrí con el personaje de Sara (la hija), porque era muy difícil manejarla por su dureza, por su inconsecuencia, por estar permanentemente escindida de su entorno afectivo.

Su novela Otros tiempos nos resultó una alegoría sobre la censura y el exilio. ¿Qué podría decirnos al respecto?

La primera piedra en la construcción de Otros tiempos fue esta premisa: utilizar el lenguaje como tabú. El lenguaje está hecho para revelar y esta es la apuesta de la narrativa, dosificar esta revelación por medio de la tensión y el suspenso y el desenlace. Pero olvidamos que el lenguaje oculta y me interesa mucho este pliegue. En épocas de censura, el escritor ha tenido que ocultar con el lenguaje. Y también sucede que a veces trivializamos tanto el lenguaje, que acaba siendo una jerga totalmente lejana a los referentes. Hay momentos históricos donde es necesario reinventar el lenguaje, revitalizarlo, volver a la raíz. El género literario apocalíptico fue revolucionario en su momento por eso: porque se alejó al lenguaje tradicional y echó manos de otros simbolismos, de otras metáforas, de una forma críptica. Cuando el lector topa con lo indescifrable invierte más tiempo y atención en decodificarlo. Otros tiempos camina por esta tradición apocalíptica. Y fue así, porque estaba por cerrar el siglo y el milenio, yo estaba viviendo en una finca retirada de la ciudad, en medio del desierto y del paisaje más inquietante que hubiera visto. Y así fue construida. Es una gran reflexión sobre el lenguaje, la censura, la dilución de la palabra que provocamos al alejarnos de su raíz, el poder de la palabra, el miedo que los gobernantes tienen a ese poder que no les pertenece tanto como a los artistas y pensadores. Y me agrada mucho que nunca se había hablado tanto de esta novela hasta que fue publicada Duelo de noche.

¿En qué radicaría que la visión predominante en la ya citada Duelo de noche es femenina, mientras que en su novela en ciernes, A ras de vuelo, es masculina?

No creo que la visión sea masculina o femenina. Es la visión de una escritora mujer. Los personajes de la historia son los que marcan. En Duelo de noche quería mostrar claramente el abismo generacional entre las madres nacidas en los 40 y las hijas nacidas en los 70 y la relación tan compleja de madre e hija, en el contexto que ya he mostrado: las últimas horas de una de ellas. En A ras de vuelo, la novela que escribí gracias a la beca del FONCA, los personajes son predominantemente varones: pilotos fumigadores en ambientes rurales, donde los varones cumplen mayoritariamente los roles dominantes. Como escritora ha sido un reto meterme en la sicología y el lenguaje de las mujeres y hacerlo ahora en el de los varones. Estoy jugando más con el lenguaje, es una novela mucho más lúdica en este sentido.

¿Por qué otorgar tanta importancia al silencio dentro de su obra?

El lenguaje no es lenguaje sin el silencio. Y quienes escribimos intentamos explicar la realidad, pero una vez que la explicamos no queda otra mojonera más que el silencio. Por otra parte el silencio, el espacio en blanco, el misterio a veces es mucho más revelador que la palabra más precisa. La palabra no puede alcanzarlo todo. Tiene límites. Y sólo el silencio la salva de esos límites. Yo he tomado este camino como escritora y como persona: quiero caminar hacia el silencio.

Identificamos una honda preocupación espiritual en su escritura. Coméntenos qué la motiva para ello.

Lo que más me interesa es la dimensión trascendente de la palabra. La palabra que funda, la palabra que destruye, la palabra que anticipa, la palabra que convoca. Los profetas son una importante fuente en este sentido. ¿La palabra que ellos enunciaban atraía los acontecimientos o los vaticinaba? Para mí esta es la gran pregunta que mueve mi búsqueda literaria, mi batalla al momento de escribir.

¿Qué género se le dificulta más y por qué?

Los que no escribo, sin duda. Hasta ahora he trabajado la novela y la poesía, en ambos géneros me siento cómoda, en ambos siento satisfechas mis necesidades de expresión. Tengo un gran respeto por ambas, pero sin duda para mí la poesía es la joya de la literatura.

Usted ha participado en la edición de diversas publicaciones, en especial culturales. ¿Qué tanto se valora estos productos en la sociedad?

Si pensamos cuantitativamente, puedo decir que poco. Pero cualitativamente, mucho. Es difícil sostener las publicaciones culturales, más en la economía mexicana que se ha esforzado por la sobrevivencia, no por la búsqueda de satisfactores intelectuales o lúdicos. Creo necesario en cada generación fundar estar revistas que muestren mosaicos de pensamiento, de propuestas artísticas y literarias. Yo tengo un enorme amor por la revista Vuelta 1. Para mí fue una ventana a lo que se hacía en poesía internacionalmente, me puso en contacto con el mejor pensamiento de la época, las grandes controversias que al paso del tiempo transformaron la historia, los autores más emblemáticos. Y es un amor lleno de nostalgia. Soy una de las huérfanas de Vuelta 1.

¿Qué impulso obtiene un escritor que publica inicialmente en editoriales pequeñas y consigue luego aparecer en una firma importante -como en su caso, que publica ahora con Almuzara?

Es muy relativo. Yo di el salto a una editorial española desde este rincón del desierto. Y sigo aquí. No convivo con el gremio, no me relaciono ni estoy al tanto. No pertenezco a ningún grupo. Sólo tengo mi pequeño grupo de amigos que escriben aquí en Hermosillo y con quienes comparto amistad y un taller desde hace años. Al publicar con Almuzara de repente me vi sentada con grandes escritores y editores en las ferias del libro en Monterrey y Guadalajara. Pero eso no cambia en nada. Cenar junto a un escritor famoso no cambia nada. Y en ese ambiente una escritora emergente, que recién publica en el gran mercado, tampoco significa nada. Estoy contenta de pertenecer a una editorial donde les interesa el autor como ser humano, donde se toman muy en serio la edición del libro, pero muy a la ligera todo ese esnobismo que rodea el ambiente literario. Me siento feliz de que sean buenas personas y que sean divertidos. Me hace feliz saber que Almuzara acaba de publicar la segunda edición de Duelo de noche en España, que para México hubo una reimpresión. También veo con gusto un interés en Otros tiempos a partir de esta publicación. De repente eres un poco más visible en los circuitos culturales. Pero al final del día, yo tengo que seguir leyendo, formándome, escribiendo, luchando con cada palabra para seguir contando las historias que quiero y como las quiero contar. Y sobre todo, tengo que seguir mi vida, que no se ha modificado en nada: con mi hija, mi perro, mi casa, mi trabajo, mi familia, mis amigos.

¿Cuál es su perspectiva sobre la literatura sonorense actual?

Creo que está en un momento muy vivo, productivo. Y lo que es mejor, no existe en la generación actual las brechas ideológicas que en generaciones pasadas causaban muchas divisiones y grupos de poder. Creo que ahora podemos trabajar de manera unida, porque no hay nada que nos fisure, y en cambio sí mucho en común, que es una gran pasión por la literatura y unas ganas extremas por mostrar nuestro trabajo más allá de los límites sonorenses. Están surgiendo revistas, suplementos, publicaciones, hay mucho joven trabajando duro y su trabajo se está reconociendo. No puedo ver más que muy buenas perspectivas.


Elena Méndez
(Entrevista realizada el 20-agosto-07)


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NOTA:
1.- Revista literaria fundada en 1976 por el escritor Octavio Paz (Ciudad de México, Distrito Federal, 1914-1998; Premio Nobel de Literatura 1990). A la muerte de éste, la publicación dejó de editarse, para reaparecer al año siguiente, dirigida por el historiador Enrique Krauze (Ciudad de México, Distrito Federal, 1947), bajo el nombre de Letras Libres.

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MÁS DE MARÍA ANTONIETA MENDÍVIL:
www.palalbedrio.blogspot.com

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DATOS DE LA AUTORA:
Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981).- Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Narradora. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Escritos suyos han sido publicados en TEXTOS, Acequias, La Pluma del Ganso, La Línea del Cosmonauta, La Prensa, Expreso, Milenio, Universo de el Búho, Replicante, Avión de Papel,
Letras.s5.com, Miel y Amoniaco, Espiral, Espéculo, Baquiana, El coloquio de los perros y Homines.