quarta-feira, janeiro 31, 2007

EL JOVEN QUE SE SOÑÓ EN UN LABERINTO: TRYNO MALDONADO

Tryno Maldonado: Un aire entre intelectual y vagabundo. Una mirada tierna. Un escritor que se pierde entre laberintos de letras, soñando igualar a Borges, a quien venera.

Tryno Maldonado nació en Zacatecas, Zacatecas, en 1977.

Cursó estudios de Música Contemporánea.

Ha publicado un cuentario, Temas y Variaciones 1 (Prólogo de Alberto Chimal 2, Tribunal Superior de Justicia de Zacatecas/Finisterre/Lunarena, México, 2002); y una novela, Viena Roja (Joaquín Mortiz, 2004).
Asimismo, está incluido en Nuevas voces de la narrativa mexicana (Joaquín Mortiz, 2003) y Novísimos cuentos de la República Mexicana (Selección y Prólogo de Mayra Inzunza 3, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes -CONACULTA-/Fondo Editorial Tierra Adentro, 2005).

De 1999 a 2004 se desempeñó como subdirector y articulista de la revista cultural independiente Finisterre 4.

Escritos suyos han aparecido en importantes revistas a nivel nacional e internacional, como Textos, Literal, Letras Libres, Nexos, Complot, Switch, Cine Premiere, La Tempestad, Ficticia y Los Noveles.

Becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el periodo 2003-2004, categoría Cuento.

En el 2006, la revista colombiana Gatopardo lo nombró uno de los escritores jóvenes más destacados de Latinoamérica.

Actualmente cursa el Taller de Narrativa en Oaxaca, coordinado por Martín Solares; los asesores del mismo, además del propio Solares, son: Sergio Pitol, Álvaro Uribe, Mario Bellatin, Margo Glantz, David Toscana, Ricardo Yáñez, Juan Villoro, Jorge Volpi, Francisco Goldman 5, Hugo Hiriart, Élmer Mendoza, Leonardo da Jandra y Daniel Sada.

Entre las temáticas predilectas de Maldonado se encuentran la música, el cine, el tiempo, la muerte, la otredad, la renuncia, la traición y la Historia. Éstas son realzadas con recursos típicamente borgesianos como la enunciación escrita, la presencia de relatos enmarcados, notas de pie de página, alusiones apócrifas con referentes reales, la predominancia de escenarios extranjeros, el juego con la noción de autor y un lenguaje culto.


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Conocí a Tryno el año pasado; lo descubrí gracias a su blog. Le escribí porque me parecía interesante conocer a un novel escritor. No me contestó. Tiempo después, a instancias de nuestra amiga, la escritora Eve Gil, recibí una carta suya. Aseguraba creer haber contestado aquella misiva y ofrecía disculpas por su olvido.
Yo pensaba que no me había respondido por mencionarle a Ramón López Velarde (poeta mexicano a quien denosta en su blog).
Nos conocimos personalmente en Zacatecas gracias a un amigo mutuo, Joel Flores 6. Yo había acudido a un congreso de estudiantes de Literatura como ponente; Joel fue mi anfitrión.
Esa noche brindamos en una legendaria cantina, bebiendo cerveza, hablando de libros, viajes, amigos...
Al día siguiente nos vimos en una biblioteca. Estaba mortificadísimo, entre otras cosas, porque no había leído los libros de quienes serían sus asesores en el Taller de Narrativa en Oaxaca.


Sus respuestas a la presente entrevista llegan vía internet. Ya había perdido la esperanza de recibirlas.


Aquí están, para fortuna de nuestros lectores.



¿Por qué elegir la narrativa?

Por mi necesidad de contar historias, de imitar y descubrir los mecanismos de los libros que comencé a leer en mi adolescencia y que tanto me fascinaban e intrigaban: Lovecraft, Bradbury, Poe, Dickens, etc. Y también como forma de darle salida a un gran problema mío: imaginación hiperactiva. Si no escribo historias, como ya me pasó cuando tenía diez años, mi imaginación se desboca por cauces muy oscuros y comienzo a alucinar y perder el sueño, entre otras cosas. Cuento historias para no perder la cordura básicamente.



¿Cómo influye su pasión por la música dentro de su obra?

En mis primeros dos libros la injerencia de la música es evidente en una u otra forma. En Temas y Variaciones el mismo nombre lo dice todo. Mi intención fue jugar con los tópicos de mis lecturas iniciáticas a la manera que hace un compositor al tomar un tema musical de otro y desarrollarlo de una forma distinta. En Viena Roja la idea de la novela surgió cuando descubrí que mis lecturas y mis discos confluían hacia el período de la Segunda Escuela de Viena, cuando la gramática de la música occidental sufrió un cambio drástico. Mi vocación original, como la de mi personaje en dicha novela, fue la música. Y la música académica de calidad es una profesión elitista y muy onerosa en nuestro país. Así es que, tal como mi personaje, debí renunciar. Esta experiencia fue traumática para mí en su tiempo.


¿Qué circunstancias vitales inciden para la formación de un escritor, según su punto de vista?

Es curioso, pero estadísticamente en México (según un ensayo concienzudo de Santa-Juliana y Chávez Castañeda), de alrededor de cien escritores que comienzan en una misma generación mexicana, resulta que sólo cinco, cuatro o tres llegan a consolidarse y a forjar una carrera reconocida en el mainstream (si no me crees, nómbrame entonces cinco compañeros de generación de Carlos Fuentes 7 ). Los denominadores comunes de quienes logran ‘cruzar las grandes aguas’ en México por lo general son: capital cultural, capital simbólico y capital económico heredados, familias criollas o mestizas con acceso a la información y a ciertos beneficios con los que no cualquiera nace en México. Sólo Rulfo, Arreola o Daniel Sada, por pensar en unos cuantos, han sido excepciones notables a esta regla que parece romperse a partir de los nacidos en los sesentas según el mismo estudio. Yo no tengo ni lo uno ni lo otro tampoco; ni siquiera pude completar una carrera universitaria y en mi casa jamás hubo libros. Mi padre fue futbolista. Mis clásicos en vez de ser Borges, Bioy Casares y Cortázar debieron ser por fuerza Maradona, Di Stéfano y Valdano.


¿Cómo ha contribuido su experiencia dentro del Taller Narrativo en Oaxaca para ayudarle a ser mejor escritor?

Curiosamente yo jamás había pisado antes un taller literario. Lo hago hasta ahora que tengo un par de libros publicados. Todo lo que sé lo aprendí de los libros. Debo decirte que siempre me he mostrado muy escéptico ante la mecánica de los talleres por considerar que pueden volverse muy fácilmente autocomplacientes y viciarse. Si sirven para inculcar los rudimentos y lecturas iniciales, está bien. Pero nada más. El camino para encontrar tu voz como artista por fuerza es individual y muy largo. No obstante, el taller al que he estado asistiendo una vez al mes es distinto. La intención del maestro Francisco Toledo fue reunir por concurso a un grupo de novelistas jóvenes. En cada encuentro nos visita un escritor reconocido que comparte con nosotros su visión de la literatura y lee algunos fragmentos de nuestra obra. Te puedo decir que muy en especial el haber podido dialogar con Francisco Goldman fue una experiencia muy provechosa y gratificante para mí. Me atrevo a decirte que ha sido el primer escritor 'de verdad' que he podido conocer. Su novela Marinero raso y su experiencia en un barco carguero antes de escribirla me motivó a pasar una temporada trabajando en una mina de oro y plata. 8
Me contaba Goldman que le parecía triste que los narradores mexicanos no quisieran ver su realidad inmediata y denunciarla tal vez por medio a perder sus privilegios (no conozco otra tradición donde mutuamente se involucren y enloden tanto los poderosos con los intelectuales). Veremos si puedo convertir esa vivencia en las minas en literatura como lo hizo él, que es un narrador de fuelle.
Eso y ver el terrible conflicto oaxaqueño 9 de principio a fin el año pasado. Ya escribo algo al respecto.

Háblenos acerca de su devoción por Borges; por qué resulta tan decisivo en su obra.

Para serte franco, la primera vez que leí a Borges lo detesté. Para mi mala fortuna mis profesores de secundaria y preparatoria me vacunaron contra Borges. De la misma forma que me vacunaron contra otro puñado de escritores y, en general, contra la lectura y toda la literatura. Fue hasta mucho después que logré leerlo sin prejuicios. Cuando leí por primera vez "El inmortal" quedé fascinado y me maldije por haberme perdido de ese universo durante tanto tiempo. Fue cuando supe que yo quería ser escritor. Era exactamente de esa manera y sobre esos temas como yo quería trabajar hasta que la artritis o el Alzheimer me lo permitieran. Leer a Borges se convirtió a partir de entonces en una pasión incontenible, en un puntual acto de fe, en mi única religión.
Borges ha influido en mí de manera contundente. A tal grado de que mi primer libro gira en torno a su figura, tanto en imaginarios como en estilo, e incluso a nivel anecdótico: Borges es uno de mis personajes en un cuento y mi narrador en otro. Todo lo que hay allí, en mi imaginario, en mi prosa, en mi regodeo con el lenguaje, es Borges. Yo escribo ahora sólo gracias a Borges. Sin Borges yo no existiría como escritor y muy probablemente tampoco como lector. Yo no sería nada sin Borges. Ahora sólo me dedico a plagiarlo. Es mi mentor, y mentor de mi otro mentor: J.M. Coetzee, que aprendió español sólo para leerlo. A veces, y sólo si la lluvia lo permite, Borges y yo nos sentamos a conversar en un café porteño. Yo pido mate, aunque lo aborrezco y casi siempre termino dejándolo enfriarse sin darle un sorbo. Él no me reprende por lo que he escrito: apenas balbucea unas frases con sarcasmo sobre el pobre nuevo cuento que acabo de entregarle, da un sorbo a un lady grey humeante, sonríe y se queda mirando el infinito. Otras veces más, en cambio, y también si el clima es benigno, jugamos largas y acaloradas partidas de ajedrez. Esas tardes terminan mal, porque ninguno de los dos sabemos jugar ajedrez. Le digo que su nombre es el Universo. Entonces nos despedimos. Borges es yo y yo soy Borges.


Nos gustaría saber sobre la novela en que está trabajando.

Tengo varias en el cajón y allí se van a quedar. No tengo prisas por publicar hasta no tener listo algo que valga la pena y que represente un paso adelante en mi búsqueda por una voz individual. Justo ahora trabajo de manera simultánea en dos libros. El que va más avanzado es una colección de relatos largos y un par de nouvelles que he ido recopilando desde el 2001. En las formas cortas soy mucho más lúdico que en las novelas. Experimento y arriesgo mucho más en todos los niveles: desde juegos con el lenguaje y las estructuras hasta el uso de hipertexto y del franco pastiche. Tentativamente se llamará Artefactos y, según mis planes, debe estar listo este año. Los temas y los tratamientos son muy variados y creo que los que me hayan leído antes se sorprenderán mucho por esta vuelta de tuerca que sin embargo tengo en preparación desde hace años. El otro libro que está en proceso es una novela sobre la vida en las minas.

¿A qué atribuye que el género de cuento no sea tan leído ni tan vendido hoy en día?

El cuento es un género que exige más. El cuento demanda lectores más inteligentes y mejores conocedores de las tradiciones literarias. Cada libro de cuentos es un viaje intelectual demandante a campo traviesa por un archipiélago donde no sabemos qué nos aguarda a la vuelta de la esquina. Las novelas, en cambio, son más dóciles y dan mucho más concesiones a un lector casual. Por eso son más accesibles al mercado y pueden estar dirigidas específicamente a las masas como un producto de diseño editorial para ser vendido, como El Código Da Vinci y todo eso. Es triste. En Estados Unidos, en cambio, el cuento tiene una tremenda reputación. Todo narrador que quiera dar visos de talento y de poseer una voz fuerte que merezca ser escuchada, primero debe debutar en el cuento. Es como una regla tácita en la tradición de EEUU. Ahí tienes desde Capote, Hemingway, Fitzgerald, hasta la inefable A.M. Homes 10 en nuestros días, todos cuentistas excepcionales.


¿Cómo vincula su declarado compromiso con las causas sociales y su literatura un tanto fantástica (como en Temas y Variaciones) o extranjerizante (como en Viena Roja)?

Siento que tengo dos alientos distintos. Uno es el que despierta en las formas narrativas breves, mucho más lúdico y que se regodea en sus propios recursos, múltiples referencias y diálogos con diferentes tradiciones de las que abrevan. El otro aliento y sus intenciones particulares, se notan mucho más en mis novelas. Y aunque es cierto que Viena Roja puede entrar dentro de esa categoría sospechosa de 'novela histórica', pero ése no es ni será nunca mi objetivo como narrador. No quiero hacer novelas de moda ni best-sellers históricos que otorguen concesiones de ninguna clase. Me parece, en cambio, que Viena Roja termina diciendo muchas más cosas sobre nuestra época y nuestra realidad actual que sobre el periodo que tomó como mero escenario y subterfugio. Simplemente trasladarla a la Oaxaca violenta de México en 2006 y la trama y los personajes funcionan exactamente igual, explican un mismo estar en el mundo y pasiones, anhelos y conflictos de intereses sociales muy similares. Ésa sí es, en cambio, una parte de mis objetivos. Seguiré tocando temas sociales a partir de experiencias individuales, a la manera de un Coetzee, por ejemplo, o de maestros latinoamericanos como Vargas Llosa.


¿Qué necesitaría la cultura en México para una efectiva difusión?

Comenzar por lo más elemental. La educación. Una reforma estructural educativa (como tantas otras reformas en este país) es urgente si no queremos que esta generación y la siguiente se estanquen frente al crecimiento científico, tecnológico y cultural apabullante de otras naciones de la región que están creciendo a pasos agigantados. Lo demás vendrá solo. Tampoco puedes pedirle a alguien que lea un libro o que vaya al teatro cuando su única preocupación no puede ser otra que ingeniárselas para poder comer bien que mal al día siguiente. Vivimos en un país lleno de miseria, marginación y abandono. Esta derecha reaccionaria e ignorante que está en el poder no es una opción, tal como lo venimos comprobando todos los días.


Desearíamos conocer su perspectiva sobre la literatura mexicana juvenil actual.

Me parece que nuestra generación (los nacidos a partir de 1970) es raquítica y que palidece de forma horrible frente a nuestros congéneres estadounidenses e ingleses (por poner el más arbitrario de los ejemplos, pues son ellos quienes más me deslumbran por su talento y habilidades). No encuentro en México a nadie con la sensibilidad de Nicole Krauss, ni con el descaro juguetón de Jonathan Safran Foer, ni con el virtuosismo de Dave Eggers, mucho menos con la brillantez y capacidad de observación de Zadie Smith o Adam Thirwell (amén de que el 60% de la nueva generación de narradores ingleses, según la revista Granta, se graduó o bien de Oxford o de Cambridge). Eso por mencionar unos cuantos. Ni siquiera hemos conseguido entablar diálogos y vasos comunicantes con nuestros coetáneos latinoamericanos. Esa miopía y estrechez de miras onanística típica de nuestro país resultará a la larga muy dañina. Salvo una o dos voces que han apostado por forjarse una personalidad propia (pienso en Guadalupe Nettel 11) y desmarcarse de las modas literarias reinantes en el mercado mexicano (como la literatura de la frontera norte, del narco y de la violencia gratuita y de franca misoginia), creo que esta generación no dará mucho de sí. Espero de todo corazón estarme equivocando. Antes creía lo contrario. Perdón si me muestro pesimista ahora. Es sólo que creo que me he vuelto mejor lector que entonces.


Elena Méndez


(Entrevista realizada el 20-enero-07)

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NOTAS


1- Considerado en el 2003 por el suplemento 'El Ángel' del diario mexicano Reforma como uno de los mejores libros del año.


2- Escritor nacido en Toluca, Estado de México, en 1970. Becario de Jóvenes Creadores del FONCA en 1997-1998.

3- Escritora nacida en México, D.F., en 1975. Becaria de Jóvenes Creadores del FONCA en 1999-2000.


4- Misma que obtuvo en el 2001 la Beca Nacional Edmundo Valadés, otorgada por el CONACULTA para la edición de revistas independientes.
Dicha revista, en su última época, llegó a publicar a renombrados autores mexicanos como Cristina Rivera Garza, Ignacio Padilla, Jorge Volpi, Álvaro Enrigue y Sergio Pitol.


5 - Escritor y periodista nacido en Boston, Massachussets en 1954. Se crió entre Estados Unidos y Guatemala. Becario por la Fundación Guggenheim en 1998.
Ha publicado tres novelas: La larga noche de los pollos blancos, ganadora del Premio de la Academia Americana de Artes y Ciencias a la mejor novela prima (misma que sirvió de base para el guión de la película Hombres armados, de John Sayles); Marinero Raso, finalista del Premio Impac de Dublín de Literatura Internacional -dicha obra estuvo considerada entre las cien mejores novelas estadounidenses del siglo XX por la revista Hungry Minds Review's-; y The Divine Husband (El Divino Marido).
Ha sido traducido a más de 10 idiomas.


6- Escritor nacido en Zacatecas, Zacatecas, en 1984. Becario de Jóvenes Creadores del FONCA en 2007-2008. Su blog: http://www.bunker84.blogspot.com/


7- Escritor mexicano, nacido en Panamá, Panamá, en 1928. Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1994.


8- Ubicada en Tayoltita, Durango.


9- El Conflicto Magisterial de Oaxaca se inició el 22 de mayo de 2006 con los maestros de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezados por Enrique Rueda Pacheco; estos solicitaban rezonificación salarial respecto al resto del país al gobierno estatal, dirigido por Ulises Ruiz Ortiz. Los docentes que se mantenían en plantón en el centro de la ciudad de Oaxaca, según cálculos no oficiales, eran, aproximadamente, 70.000. El asunto se agravó al grado de exigir la renuncia del gobernador (misma que se negó a firmar) debido a los violentos actos represivos que éste emprendió contra los manifestantes. Ya ha costado numerosas vidas humanas.


10- Amy Michael Homes: Escritora nacida en Washington, D.C., Estados Unidos, en 1961. Radica en Nueva York. Se le considera integrante de 'los Niños Quemados de América' (generación de escritores jóvenes estadounidenses). Becaria por la Fundación Guggenheim en 1988. Su obra ha sido traducida a doce lenguas.


11- Escritora nacida en México, DF, en 1973. Autora de los cuentarios Juegos de artificio, Les jours fossiles (Los días fósiles); y la novela El huésped.
Ganadora en 1992 del Premio a la Mejor Novela en Lengua Francesa para Países no Francófonos, otorgado por Radio Francia Internacional.
Radica en París, donde realiza su posgrado en Literatura.


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MÁS DE TRYNO MALDONADO:
http://www.atari2600.blogspot.com/


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DATOS DE LA AUTORA:
Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981). Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Narradora. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Escritos suyos han sido publicados en TEXTOS, La Pluma del Ganso, La Línea del Cosmonauta, Expreso y Milenio; y en
http://www.aviondepapel.com/, http://www.letras.s5.com/ , www. antilibros.com, http://www.revistaespiral.org/ y http://www.homines.com/.

FOTO: Ernesto Moreno

http://www.letras.s5.com/em300107.htm




quarta-feira, janeiro 24, 2007

terça-feira, janeiro 23, 2007

EL DESPECHO EN TIEMPOS DE LA ZAFRA


Me acabo de enterar: 'Crónica de una pasión en vano' en Zafra, plaza cultural, en Milenio, de Colima*.


*18-enero-07

segunda-feira, janeiro 22, 2007

¡QUE OS HAN NOMBRADO REDACTORA EN HOMINES!



Me siento como Sonia cuando supo que Raskolnikov la amaba.

sábado, janeiro 20, 2007

LA VOZ DE FUEGO DE LILIANA BLUM


Liliana Blum. Cabello rojo, ideas incendiarias. Aire de princesa victoriana. Una prosa agridulce, límpida.


Liliana Blum nació en 1974, en Durango, Durango; radica en Ciudad Madero, Tamaulipas. Es Licenciada en Literatura Comparada por la Universidad de Kansas y Maestra en Educación con especialidad en Humanidades por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM); de ambas instituciones se graduó con Mención Honorífica.
Sus cuentos han sido publicados en importantes revistas, tales como El Cuento, Aleph, FEM, The Dirty Goat, Tierra Adentro, Baquiana, Eclectica, Arkansas Literary Forum, Inch, Literal, The Bayou Review, Story South, Mslexia, Alborada, Reflexiones: revista virtual del sistema ITESM; Letralia, El collar de la paloma y Ficticia.

Su cuento “Una golondrina de madera” fue incluido en el libro La cabalgata y otros dos (Plaza y Valdés, 1992).

Ha sido considerada en las antologías de los concursos de Creación Literaria del Sistema ITESM (1991, 1992, 1999 y 2001).

Por otro lado, aparece con los ensayos “Sobre plenitud” y “Sobre los inquilinos de su ‘yo’ ” en el libro Oleajes (Universidad del Noreste-Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Tamaulipas, 1998).

Logró una mención honorífica en la segunda edición del concurso “¿El crimen como una de las bellas artes?” y está incluida en la antología ¿El crimen como una de las bellas artes? II, con el cuento “Modelo para armar” (Miguel Ángel Porrúa Editor, 2003).

De 1997 a 2002 Blum impartió clases de redacción y literatura en el campus Tampico del ITESM.

Ha obtenido las siguientes becas: de 1990 a 1993, la de Excelencia por el ITESM, campus Querétaro; de 1993 a 1996, la Tuition Weaver for International Students, por la Universidad de Kansas; de 1998 a 2002, la de Maestría para Profesores, por la Universidad Virtual del ITESM; de 2001 a 2002, la de Jóvenes Creadores, por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tamaulipas (FONECAT); de 2004 a 2005, la de Jóvenes Creadores por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA); y de 2005 a 2006, la de Creación Artística, otra vez, por el FONECAT.

En el 2006 obtuvo la mención honorífica en Cuento con “Las horas de la mañana”, dentro del Concurso Interamericano de Cuentos Fundación AVON para la Mujer, en Buenos Aires, Argentina (próximamente aparecerá la respectiva antología).
Ese mismo año ganó el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo con el cuento "Techo de bello corte o los funestos efectos que deja la lectura en las mujeres sin oficio ni beneficio".
Su minicuento “Una entrada de mi bichonario personal: sapo”, fue incluido en La difícil brevedad: selección de minicuentos (compilación de Héctor Alvarado Díaz y Patricia Laurent Kullick (Casa de la Cultura de Nuevo León-CRIPIL Noreste, 2006).
Colabora semanalmente para TampicoCultural.com.mx.

Su primer cuentario se titula La maldición de Eva (Editorial Voces de Barlovento, Tampico, 2002).

Su segundo cuentario, llamado ¿En qué se nos fue la mañana? obtuvo el primer lugar del III Concurso Regional de Literatura Juan B. Tijerina. La edición corre a cargo del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA). Pronto estará a disposición de los lectores.
Durante este año saldrá The curse of Eve (traducción al inglés de su primer cuentario), que incluye los textos del libro original y otros distintos. La traducción corre a cargo de Toshiya Kamei; la edición, por parte de Host Publications.
Los temas que obsesionan a Blum son: el pesimismo, la misoginia, la violencia (en particular, doméstica), el hastío, la soledad, la muerte; mismos que presenta con enorme ironía, crítica social, un lenguaje conciso y poético.

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Conocí a Liliana Blum por internet. Tenía noticia de su existencia gracias a Eve Gil 1 quien le dedicara un artículo en su columna La Trenza de Sor Juana. Tiempo después, la propia Eve nos incluiría en una ponencia sobre narradoras norteñas, misma que me permitió subir a mi blog 2. Liliana leyó el texto; dejó un comentario sobre feminismo y literatura. La contacté y desde entonces somos amigas (aún no nos conocemos personalmente).
Me responde este cuestionario vía internet. Declara haberlo hecho ‘bajo el influjo de una droga antigripal y de un cerebro congestionado’.

¿Todo escritor es en el fondo un solitario?

No me atrevería a generalizar a todos los escritores. En mi caso, diría que más bien soy una solitaria en la superficie y no tanto en el fondo. De niña era la más callada y tímida del salón, pelirroja con trenzas que otras niñas malaleche jalaban sin que yo me defendiera. Pasaba los recreos contando hormigas en el patio, hasta que llegó otra solitaria como yo y entonces contamos las hormigas juntas. Mis amigos de cada época de mi vida nunca llegan a más de tres. No me gustan los eventos sociales y siempre prefiero los lugares con poca gente. Peleo y añoro cada minuto que puedo estar conmigo misma. Así que, en la superficie, se podría decir que soy una solitaria, incluso una antisocial. Pero no en el fondo, porque necesito a la gente y a sus vivencias para mis propias historias. Me gustan las pláticas en las que alguien relata íntimamente algo, aprecio la tibieza y la cercanía de la piel de mis hijos, la compañía de mi perra dormida a mis pies.
Supongo que en algún momento todos necesitamos espacios de tiempo a solas, sin que eso signifique ser un solitario. En inglés puedes decir loneliness para la sensación de abandono que surge cuando deseas y no estás acompañado, pero también está solitude, que implica estar a solas con uno mismo, de una manera voluntaria y positiva. Es en esos momentos de solitude cuando uno puede pensar, escribir y finalmente crear. Y en ese sentido, sí, soy solitaria.

¿Cómo influyen Margaret Atwood 3 y Rosario Castellanos 4 en su narrativa?

A Margaret Atwood la leí por primera vez gracias a un profesor de mi carrera, Karl Woelz, y le estoy agradecida de una manera que no te imaginas. No sé si yo misma fuera capaz de explicar la forma en que esta escritora ha influido en mi narrativa; me temo que no tendría la objetividad para hacerlo. Lo que sí te puedo decir es que agradezco que ella exista por las horas de placer que sus novelas y cuentos y libros de ensayos me han proporcionado. Podría decir que Atwood es un modelo a seguir porque nada me gustaría más que alguien sintiera al leer mis textos lo que yo siento leyéndola a ella. La admiro profundamente y la leo con un gusto enorme. Supongo que eso se refleja (como todo lo que pasa en mi vida, malo o bueno) en lo que yo escribo, pero no sabría decir de qué manera. Si fuera una niña diría que de grande me gustaría ser como ella. Llegar a su edad y poder sonreír como lo hace ella desde las solapas de sus libros.
En cuanto a Rosario Castellanos, fue una sorpresa conocerla porque cuando lo hice, me di cuenta de que teníamos una cierta afinidad en los temas y en la forma de tocarlos. Los relatos en Álbum de familia son mis favoritos y los más parecidos a mis textos. Odio admitirlo, pero no había leído nada de Rosario Castellanos hasta 1997 y lo lamento mucho. Disfruto mucho de su prosa y definitivamente los suyos son los temas de los que me gusta leer. Así que, aunque no hay una voluntad consciente de imitar a cualquiera de estas autoras, sí puedo decir que el gusto y la admiración que tengo por sus trabajos debe de trasminarse de alguna manera en las cosas que yo hago, sin que eso quiera decir que yo no tenga mi propio estilo lilianesco de teclear mis ideas.

¿Se considera feminista? En tal caso, ¿cómo incidiría dicha condición en lo que escribe?

El feminismo es un concepto muy heterogéneo y complejo. Hay muchos subtipos, desde el marxista, el radical, el sicoanalítico, el posmoderno, el socialista, el anarquista, el cristiano, el individualista, hasta el separatista, pasando por varios más. Virginia Woolf se oponía al término, a pesar de que hoy por hoy se le considera un icono del feminismo. Actualmente se habla de una primera, segunda y una tercera ‘ola’ de feministas. Así que la cosa es complicada. No podría decirte que me considero feminista o no, porque ciertamente no conozco detalladamente cada una de las subcorrientes dentro de todos los movimientos feministas.
Ahora bien, sé que algún escritor maduro y radical se ha referido a mí como una ‘pinche vieja feminista’. Contestando a tu pregunta pues, más bien otras personas asumen que soy una feminista, pero yo nunca me he colgado ninguna etiqueta. Ciertamente comulgo con algunas ideas que se pueden considerar feministas. Sé distinguir entre hombre y mujer (sexo biológico) y lo masculino y lo femenino (los roles que determinada sociedad y tiempo asignan a los hombres y a las mujeres), y creo que las diferencias biológicas existen y deben de ser reconocidas, pero no deberían usarse para favorecer o discriminar a ninguna persona a partir de ellas.
Yo no odio a los hombres (al contrario, he amado a muchos hombres y amo a mi esposo profundamente), pero desapruebo las acciones de algunos hombres en relación a algunas mujeres. Idealmente las relaciones entre los dos sexos deberían darse en el terreno de la igualdad, la tolerancia y el respeto, pero estoy consciente de que la realidad no siempre es así, en especial la de muchas mujeres de nuestra cultura, y eso es algo que yo no puedo pasar por alto porque lo veo cada día, en los medios, en la gente que conozco, en algunas partes de mi propio pasado.
En mis textos yo no pretendo decir cómo deberían ser las cosas, sino que me limito a mostrar algunas cosas que yo veo. Tal vez mi naturaleza pesimista me hace concentrarme en las partes negativas, pero las mujeres de mis narraciones casi siempre la tienen muy mal.

¿A qué atribuye que el género de cuento no sea tan leído ni tan vendido en la actualidad?

No tengo ninguna estadística a la mano, pero sospecho que el cuento se debe de leer y vender un poco más que la poesía, por ejemplo, pero menos que la novela, y que cualquiera de estos géneros juntos no puede competir en número de lectores y ventas con los que tiene la superación personal o el chisme político.
Pero en cuanto a tu pregunta, que tiene que ver con el cuento en particular, mi teoría es que se lee menos cuento porque la mayoría de la gente tiene una idea equivocada respecto al género. Si cualquier persona me pregunta qué escribo y yo digo ‘cuento’ generalmente la reacción es decir ‘qué lindo’ y pedirme uno para sus hijos. Es decir, que para el ciudadano común y corriente que no es un lector regular, cuento es sinónimo de cuento infantil o de hadas. Luego de una explicación sesuda de mi parte, me preguntan: ¿entonces es como una novela, pero más cortita? Suspiro y es a lo único que puedo aspirar, que se lleven la idea de que un cuento es como una novela, sólo que más corto. Tal vez por eso nadie quiere leer un cuento: piensan que se encontrarán con Caperucita Roja, o peor, con alguna versión waltdisneysiana (sic) de algún clásico infantil. Y francamente, dirán, para eso mejor rentan el DVD.
Uno pensaría que para quien se inicia en la lectura, sería más fácil empezar con cuentos (por su trama única, por su extensión) que por una novela, no digamos una novela clásica, pero al parecer no es así. Tal vez haya un cierto prejuicio en contra del cuento, como si sus autores fueran novelistas frustrados que no han podido escribir la gran novela de sus vidas y se contentan con abortos de cuento. No lo sé. En todo caso, la falta de lectura de este género y sus pocas ventas, se pueden achacar a la falta de cultura del mexicano para leer literatura en general y a las editoriales, que no siempre quieren arriesgarse a publicar a los cuentistas.

Sus personajes están inmersos en el hastío. ¿A qué se debe esto?

Mis personajes suelen estar insatisfechos con sus vidas y esto les provoca un hastío existencial. Una combinación de malas decisiones, destino, sociedad, falta de acción, los llevan a estar estancados en un estado del que ansían salir. La mayoría de mis personajes se ahoga en su propia situación personal y en algún momento toman la decisión de no seguir así, aunque no siempre con resultados favorables.
Creo que la mayoría de la gente que veo cada día sufre de hastío. No creo sea un mal de nuestro tiempo, detesto eso de antes-no-era-así o en-mis-tiempos-eso-no-pasaba. Supongo que el hastío es parte de la naturaleza humana y que llega más fuertemente a aquellos que de alguna manera no han logrado descubrir lo que les apasiona y les hace feliz. Muchos corren por el camino equivocado (el éxito, las luces, el dinero) y de pronto se encuentran con que eso les produce hastío también. Yo en cambio lo tengo bien claro: mientras tenga la capacidad de amar a alguien, mientras tenga la posibilidad de escribir, mientras pueda seguir leyendo, haciendo sudokus y armando rompecabezas, no me hastiaré jamás. No seré una viejita cascarrabias a la que se le acaba la vida cuando los hijos dejan el nido, eso lo sé. Pero mis personajes siempre se encuentran en el punto en el que se dan cuenta de que deben de cambiar o el hastío terminará con ellos.

¿Por qué le obsesiona el tema de la muerte?

¿Y a quién no le obsesiona? La lucha por la eterna juventud no se trata meramente de vanidad. Queremos permanecer (o al menos lucir) siempre lo más jóvenes que podamos porque sabemos que al final de la juventud, generalmente viene la muerte y todos pensamos que nuestra vida es importante y no debería de terminar. Pero sé que te refieres a la muerte que aparece constantemente en mis cuentos, casi siempre inducida por alguno de los personajes.
Es cierto que tengo una malsana fascinación por el acto de un ser humano cortando para siempre la vida de otro. Una vez más, es la naturaleza humana la que siempre me maravilla y me intriga. Yo misma no soy capaz de matar una cucaracha con mi propio pie ni una mariposa negra, me aterran, así que estoy segura de que no me atrevería a matar a un mamífero ni mucho menos a un congénere. Pero, ¿qué tal si alguien quisiera matar a uno de mis hijos, por ejemplo, y la única forma de evitarlo fuera haciendo lo propio con el atacante? ¿Lo haría yo? Por supuesto, sin pensarlo. Eso es precisamente lo que me obsesiona. En qué circunstancias mis personajes se atreven o se ven forzados a cruzar esa línea.

Háblenos de su interés por la literatura infantil.

Otra de mis obsesiones, para seguir con eso. El comprar libros infantiles es más bien un fetiche para mí. Tengo mis autores favoritos (Roal Dahl, Christine Nöstlinger, Arnold Lobel, entre otros) y a mis ilustradores favoritos (Anthony Browne, Satoshi Kitamura, Juan Gedovius) y mi misión es tener todos sus libros.
Yo crecí leyendo, aunque no siempre lo que me hubiera gustado leer. Yo tenía al alcance las bibliotecas de los abuelos y la de casa (en las que encontré libros que me traumatizaron por un tiempo, otros que me marcaron, etc.), pero no había nada que fuera especialmente para mi edad. Estaban los libros clásicos de hadas, sí, pero siempre me resultaron algo aburridos y aterradores a la vez. Además, hay un cierto número de cuentos de hadas; se leen y listo. ¿Qué más hay? Las versiones de Walt Disney, que detesto hasta la fecha.
Ahora que soy adulta, me doy cuenta de que existe la literatura infantil contemporánea, hecha para niños de cierto rango de edad, sin moralejas, con ilustraciones preciosas y situaciones con las que los niños pueden identificarse. Me interesa la literatura infantil porque me gusta leerla, además de que me fascinan los formatos de los libros, el hecho de que existan editoriales que tengan su propia línea infantil en la que lo mismo se encuentren autores nacionales que grandiosos extranjeros.
Mis hijos tienen un par de libreros llenos con libros desde para bebés hasta para niños de doce años. Me gusta leer con ellos y leer sola. La última vez que fui a una FIL, compré más libros infantiles que para adultos. Tal vez estoy llenando un vacío de mi niñez, no lo sé. El caso es que así como consumo literatura infantil, he intentado también producirla, pero hasta ahora, sin mucho éxito.

Ante el aura pesimista en su obra, uno se queda con la idea sostenida en el promocional de la película Crónica de un desayuno 5: ‘nadie mejor que tu familia para romperte la madre’ . ¿Eso buscó trasmitir?

Nunca vi esa película, así que no podría haber buscado trasmitir eso. Pero tienes razón en decir que hay un aura pesimista en mi obra. Supongo que personalmente mi forma de ver la vida es un poco oscura y desesperanzada, tal vez porque no creo que Dios, si es que existe y mira que tengo serias dudas, tenga algo que ver con lo que sucede aquí abajo. Creo que la naturaleza humana es esencialmente más mala que buena (con sus excepciones) y que no se puede esperar mucho porque los seres humanos somos, bueno, como somos, y sólo nos tenemos a nosotros mismos.
Fuera de un cuento que hice hace muchos años en la prepa, mi papá nunca más ha leído nada mío, precisamente porque retrato las cosas ‘feas’ que les pasan a las personas. Él me preguntó: ‘¿por qué no puedes escribir de algo bonito, positivo?’ Aunque quisiera, no puedo escribir sobre lo que no he visto. Además, con lo bonito y lo perfecto no hay conflicto. Todos viven felices. ¿Para qué escribirlo? Todo será un la-la-la armonioso, así que mejor nos ahorramos unos kilos de papel. En mi caso particular, el promocional de la película sí aplica, pero no en mi trabajo narrativo. Pero como decía la nana Goya, ésa es otra historia y no cabe en esta entrevista. Espera. La nana Goya no dijo todo eso. Estoy poniendo palabras en su boca y no debería, porque la nana Goya es una referencia nacional. Retiro lo dicho.

¿Cuál es su perspectiva sobre la literatura femenina producida en México hoy en día?

El tema de la literatura femenina es un puerco espín que nadie quiere agarrar sin guantes. La cuestión de si existe o no una literatura ‘femenina’ da para una larga disertación y varios seminarios y conferencias y debates y libros. Así que mejor cambiaré un poco tu pregunta y sustituiré ‘literatura femenina’ por ‘literatura escrita por mujeres’, lo que nos limita a la producción literaria de otras escritoras mexicanas. Hecho esto, debo tomar aire, para ver si puedo cómo empezar.
Primero, no me siento con la seguridad para decir que he leído a todas las escritoras que producen literatura en México hoy en día. Así que en todo caso, puedo hablar sólo de una pequeña muestra de todas esas escritoras que existen, pero que, por una u otra razón, no he tenido oportunidad de leer. No diré nada de la generación de escritoras en las que está Elena Poniatowska, Ángeles Mastretta, Ethel Krauze, Beatriz Espejo, Silvia Molina, Guadalupe Loaeza, Carmen Boullosa, Elena Garro, Laura Esquivel, etc. Bueno, me retracto, lo único que diré es que me quedo con la Garro, con la Espejo y con la Molina. Pero tú me preguntas de mi perspectiva sobre la literatura escrita por mujeres que se produce hoy en México, así que asumiré que te refieres a las nuevas voces, es decir, a la nueva camada de escritoras mexicanas.
Entre las escritoras que ya han chapoleado el difícil camino editorial, hay varias que me gustan mucho y que considero poseen mucha calidad, como Cristina Rivera Garza, Eve Gil y Ana García Bergua. Están también escritoras aún más jóvenes, como Glafira Rocha y Gabriela Torres Olivares, que son muy talentosas, pero mucho menos conocidas. ¿Mi perspectiva? Contrario al sentimiento popular (muchas veces con dentadura postiza) de que todo tiempo pasado fue mejor, yo creo que salvo algunas excepciones, lo que las nuevas generaciones nos ofrecen es una propuesta más interesante, menos pretenciosa y más profunda. Pero claro, podría estar equivocada, como me sucede todo el tiempo.

Platíquenos de la traducción de su libro La maldición de Eva al inglés.

Bueno, como dicen los artistas y los deportistas, ‘todo se lo debo a mi manager’, yo todo se lo debo a mi traductor. Se llama Toshiya Kamei y llevamos ya un par de años trabajando juntos. Yo nunca había pensado ser traducida, pero él me contactó luego de leer un cuento mío en Ficticia.com me pidió permiso para traducirlo y yo dije que sí, sin pensarlo mucho. Ahora me felicito por haberlo hecho, porque a las pocas semanas Toshiya me escribió para decirme que el texto había sido aceptado en una revista de Estados Unidos. Y luego en otra, de Inglaterra. Después me pidió más cuentos y para hacértela corta, te diré que él ha traducido y logrado colocar más de veinte (ya perdí la cuenta) de mis cuentos en revistas norteamericanas en su mayoría, tanto de formato electrónico como impreso, además de conseguirme un book deal con Host Publications, de Nueva York.

Ahora déjame que te platique del libro que saldrá para finales de este 2007. Te aclaro primero que no se trata de una simple traducción de mi libro con el mismo nombre, sino una colección de una gran parte de mis narraciones, incluidas las seis de La Maldición de Eva y muchas otras. Los editores de Host Publications decidieron que le darían al libro el nombre del cuento homónimo, porque les parecía atractivo.

Pero te cuento la historia de este libro porque es como una fábula de Esopo.

Había una vez una codorniz que era escritora y estaba segura de que era muy buena en su oficio, puesto que ya le habían publicado varias cosas e incluso algunas revistas le habían pagado por sus textos traducidos. A la codorniz la traducía una hormiguita muy diligente, que logró colocar uno de sus textos en una revista llamada The Dirty Goat. La codorniz exigía su pago monetario, de lo contrario, no daría su permiso de publicación. La hormiguita se sentía en un dilema y hasta pensó en pagarle de su propia bolsa a la codorniz para que ésta accediera a publicar, ya que la revista pagaba con ejemplares y no con dólares. Al final la hormiguita tuvo que decirles a los del chivo sucio que el autor no publicaría si no se le daba dinero, pues, decía la codorniz, se denigraría como autor, puesto que ya era una codorniz establecida y no quería malbaratar su trabajo intelectual. Así que los de la revista le preguntaron a la hormiguita: ¿y no tiene otras cosas ya traducidas? Y entonces la hormiguita les mandó un par de textos de una orangutana, y la revista los aceptó, y más tarde, la editorial a la que pertenece la revista, se interesó en esa orangutana y le propuso a la hormiguita y a ella si les interesaba hacer un libro.
Moraleja: no desperdicies las buenas oportunidades por unos cuantos dólares. La avaricia y el ego de unos es la oportunidad de otras. Amén.

Y ésa es la historia, mi querida Elena. Creo que esto ya fue para largo. Gracias nuevamente por interesarte en lo que yo tenga que decir.

Elena Méndez
(Entrevista realizada el 12-enero-07)
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NOTAS:
1 Nacida en Hermosillo, Sonora, en 1968. Autora de cuatro novelas: Hombres necios, El suplicio de Adán, Réquiem por una muñeca rota y Cenotafio de Beatriz. Está por publicar un libro de cuentos, Sueños de Lot, y otro de ensayos, Jardines repentinos en el desierto, con los que obtuvo en el 2006 el Premio Nacional de Literatura Efraín Huerta y el del Concurso del Libro Sonorense, respectivamente.

2 Dicha ponencia, titulada “Bárbaras del norte o el síndrome de la triple frontera: Narradoras de la frontera norte”, fue leída durante el IV Festival de la Literatura del Noroeste 'Trasladando fronteras', realizado en Tijuana, Baja California, del 8 al 11 de noviembre del 2006 (Mesa: La historia de la literatura de la región noreste y noroeste, con Gabriel Trujillo Muñoz, Víctor Soto Ferrel, Adolfo Morales, Martha Piña, Gilberto Ibarra Rivera y Vicente Alonso).

3 Poeta y novelista originaria de Ottawa, Canadá (1939). Su obra conjunta ha sido galardonada con el Premio Internacional del Welsh Arts Council's (1982).

4 Poeta, novelista, cuentista, ensayista, dramaturga y diplomática mexicana, nacida en 1925 en México, Distrito Federal. Becaria Rockefeller en el Centro Mexicano de Escritores en el periodo 1954-1955. Murió en Tel Aviv, Israel, en 1974.

5 Crónica de un desayuno: Película mexicana, escrita por Jesús González Dávila; realizada en el 2000 bajo la dirección de Benjamín Cann y producida por Bruno Bichir, Epigmenio Ibarra y Matthias Ehrenberg. Protagonizada por María Rojo, Bruno Bichir, Eduardo Palomo y Angélica Aragón.

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MÁS DE LILIANA BLUM:
http://lasalasdelalacran.blog.com/

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DATOS DE LA AUTORA:
Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981).- Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Narradora. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Cuentos suyos han sido publicados en TEXTOS, La Pluma del Ganso, La Línea del Cosmonauta y Expreso; y en
www.aviondepapel.com, www.letras.s5.com, www.homines.com y www. antilibros.com.
FOTO: Herminia Dosal

PRINCIPITO

La Ivana te dijo: léeme El Principito. Se lo leíste. Se murió el Principito, víctima de una mordedura de serpiente. Lloraste. Lloró. Qué mala la serpiente. No, niña, era la única manera de que regresara a su planeta, explicaste.
Al día siguiente todavía lloraba, al recordar semejante maldad.

sexta-feira, janeiro 19, 2007

DE GARCILASO

Sabed qu'en mi perfeta edad y armado,
con mis ojos abiertos, m'he rendido
al niño que sabéis, ciego y desnudo.

Garcilaso de la Vega

quinta-feira, janeiro 11, 2007

SÍNDROME PAQUITA

Il più bello uomo y la Chany acusan síndrome Paquita* en mi narrativa. El primero en un cuento ya publicado, la segunda en uno inédito.
El primero considera que el despecho amoroso lo plantea mejor que yo
-insuperablemente- Paquita en 'Tres veces te engañé'. Válgame Dios.
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*Éste consiste en asumir las actitudes de la cantante popular mexicana Paquita la del Barrio, cuyas diatribas contra los inútiles (el sexo masculino) son lo más característico de su estilo.

sexta-feira, janeiro 05, 2007

ADICTA AL SEXO

Me escribe Malú para sugerirme muy sutilmente que intente no escribir sobre sexo este año. Me leyó la mente. Me percato de que abuso del tema.
Recordé que una vez estaba chateando con Joel, quien asegura que eso le desconcierta en la literatura femenina: que siempre termine hablándose de sexo.
En el preciso instante en que recibí la carta, estaba chateando con Aymé, diciéndole cómo sublimo mis instintos en la narrativa.
Malú me dejó pensando. Sostiene que si intento otras temáticas luego podré retomar esta -que parece obsesiva- con mayor soltura. Y sí, creo que debo cambiar.
De hecho, estoy escribiendo un cuento ajeno al sexo, desde antes de esta sutil sugerencia.

quarta-feira, janeiro 03, 2007

POR QUÉ ROSARIO NO PELÓ A MANUEL ACUÑA

Por Edipo.
Vean esta estrofa del 'Nocturno a Rosario':
VII

¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Dios!