sexta-feira, dezembro 29, 2006

DE CÓMO UN LIBRO MALO RESULTA PREDECIBLE

Blas Nayar me confesó que no le había gustado Asesinato en una lavandería china, de Juan José Rodríguez. Pésima, dijo. Le respondí que lo único rescatable eran las escenas eróticas. Y que el inicio era plagio del de Pedro Páramo. Y Blas, que había proseguido la lectura en busca de algo interesante. Mas no hubo tal. Y pensó: Nada más falta que salgan vampiros. Y salieron.

sexta-feira, dezembro 22, 2006

DOS PASOS EN FALSO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

Acabo de releer Don Quijote, en la edición del 4to. Centenario de la Real Academia Española.

Puse especial atención a las notas de pie de página, por considerar que me ayudarían a contextualizar el texto.

Hice una lista enorme de las notas con las que discrepaba. Dos, en particular, me causaron enorme estupor: las correspondientes a las palabras 'refocilarse' y ' tono afeminado'.

El significado que otorgan para la primera (citada en las págs. 131 y 715) es 'pasar un buen rato, recrearse'. No obstante, por el contexto de la primera aparición del término, vemos cuán eufemístico resulta. Me refiero al capítulo donde Rocinante intenta aparearse con unas yeguas y las nefastas consecuencias que ello acarrea para amo, mozo y bestia.

Resulta claro que uno 'se refocila' es decir 'fornica' con la idea de 'pasar un buen rato, recrearse', aunque muchas veces la realidad sea poco satisfactoria.
Respecto a lo de 'tono afeminado' -y, como ya señalara el Toscana durante su intervención en el seminario sobre Don Quijote el año pasado- la acepción que se brinda es 'débil, lánguido' (p. 132). El narrador refiere que así habló el Hidalgo a su escudero tras la golpiza recibida. E, insisto, vuelve a resultarme impreciso el significado. Es persistir en la vieja idea de la mujer como sexo débil.

Por ello, a mi parecer, en ambos casos la RAE peca de eufemística, imprecisa y discriminatoria.

DE CÓMO TE JODE UN EDITOR

Pero soy culiche y no me rajo más que pura madre y ya saben el miedo que los mexicanos le tenemos a la muerte.

Culpa no atribuible al Élmer, sino a los de Tusquets Editores. No podría yo creer que el Culichi Mayor hubiese escrito culiche.


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Élmer Mendoza, Efecto Tequila, Col. Andanzas, Tusquets Editores, México, 2004, p. 174

domingo, dezembro 10, 2006

ONETTIANA

Hace casi un mes vino el Toscana a la Feria del Libro. Entre otras actividades, fungió como comentarista de Los Minutos Negros, novela de Martín Solares. Al término de la misma, le comenté que recién había leído 'Bienvenido, Bob', de Juan Carlos Onetti, cuento con el que guarda intertextualidad uno de David, 'Bienvenido a casa', incluido en Historias del Lontananza (hoy Lontananza). No me gustó, confesé, a sabiendas de que habría polémica. ¿Cuántos años tienes? 25. Vuélvelo a leer cuando tengas mi edad, propuso. Sí, ya cuando acumule más fracasos, repliqué.
Onetti nunca ha sido mi máximo, en realidad. De él sólo he leído el citado cuento, 'El posible Baldí', 'Un sueño realizado' -y estos dos porque nos los dejó el Feroz para una clase-; El Astillero y 'El infierno tan temido'.

Toscana, como onettiano confeso, suele rendirle homenaje; incluso el título de su novela Santa María del Circo hace referencia al escenario ficcional creado por aquél, Santa María.

Días después, platicaba al respecto con la Velderráin en un café. Ella admitía ser anti-rulfiana (para espanto de David y el Feroz); yo, a mi vez, reiteraba no haber sido subyugada aún por el uruguayo. Ella expresó su intención de leer a éste, ante lo cual le ofrecí mi ejemplar de la mencionada novela, que se había afanado en procurar, sin éxito. Lo compré a 2 x 5 con el Archi, expliqué.

No obstante, acabo de leer una tesis sobre Nadie me verá llorar, de Cristina Rivera Garza, titulada Diálogos subversivos: Ficción e Historia en Nadie me verá llorar, de Elena Alicia Magaña Franco. En dicho trabajo, se señala la intertextualidad entre 'El infierno tan temido' y la susodicha novela; específicamente, en el pasaje donde Joaquín Buitrago -el protagonista- recibe fotografías porno de su examante italiana, Alberta; mientras que en el relato, Risso vive la misma situación, siendo la remitente su exesposa, Gracia César.

Ávida de comprobar si había tal intertextualidad, busqué en internet el cuento. Para mi sorpresa, me gustó. Y me pareció lleno de frases memorables, a diferencia de la novelita otrora en remate. ¿Tan pronto acumulé fracasos para que me gustara? Válgame Dios.