segunda-feira, outubro 30, 2006

CORREO DESDE MÁLAGA

El 10 de octubre fui a mi otra casa por el libro Detrás de nosotros estamos ustedes, escrito por el Subcomandante Marcos (ahora Delegado Zero), para que me lo dedicara al día siguiente (vino a Culiacán, como parte de 'La Otra Campaña'), cuando observé que sobre la cajuela del carro de mi hermano estaba un sobre, dirigido a mí. Remitente: Susana Hermoso-Espinosa, directora de HOMINES (portal cultural que ha tenido a bien publicarme en 4 ocasiones).

Lancé un grito de júbilo. Lo abrí, ansiosa. Al interior, una carta, bellísima, donde me refería sus andanzas por Barcelona y Madrid; en particular, sus visitas al Museo del Prado y al Reina Sofía en esta última ciudad. Además, varios separadores de Picasso y cinco libros: Escritores andaluces por la paz (recopilación); Yerma, de Federico García Lorca; Picasso, de Juan Antonio Ramírez, El amor y los ángeles (antología), de Rafael Alberti, y, el que casi me hacía llorar de emoción: La picaresca en la sociedad tradicional, de José Fernández García y Juan Antonio López Cordero.


Susana trabaja en Fundación Picasso, por cuyos compromisos laborales estuvo en las citadas capitales. Me envió los presentes como agradecimiento a la postal de Frida Kahlo que le envié desde la Ciudad de México (ella es fridómana y filatelista, así que contribuí a sus pasiones).

He leído ya todos, con enorme regocijo.


Gracias, Susana, por ti quiero más a España, tierra de gracia y salero...

domingo, outubro 29, 2006

'ESAS PUTAS REITERADAS ME PARECEN'...




(...) hay putas graciosas más que hermosas, y putas que son putas antes que mochachas, hay putas apasionadas, putas estregadas, afeitadas, putas esclarecidas, putas reputadas, reprobadas, hay putas mozárabes de Zocodover, putas carcaveras; hay putas de cabo de ronda, putas ursinas,putas güelfas, putas injuinas, putas de rapalo rapaynas, hay putas de simiente, putas de botón griñimon, noturnas, diurnas, putas de cintura y de marca mayor, hay putas orilladas, bigarradas, putas combatidas, vencidas y no acabadas, putas devotas y reprochadas de Oriente a Poniente y Setentrion, putas convertidas, repentidas, putas viejas, lavanderas porfiadas, que siempre han quince años como Elena, putas meridianas, occidentales, putas máxcaras enmaxcaradas, putas trincadas, putas calladas, putas antes de su madre y después de su tía, putas desubientes y descendientes, putas con virgo, putas sin virgo, putas el día del domingo, putas que guardan el sábado hasta que han enxabonado, putas feriales,putas á la candela, putas reformadas, putas xaqueadas, travestidas, formadas, estriones de Tesalia, putas avispadas, putas terceronas, aseadas, apuradas, gloriosas, putas buenas y putas malas, y malas putas; putas enteresales, putas secretas y públicas, putas jubiladas, putas beatas, y beatas putas, putas mozas, putas viejas, putas de trintin y botin, putas alcagüetas, y alcagüetas putas, putas modernas, machuchas, inmortales, y otras que se retraen á buen vivir, en burdeles secretos, y publiques honestos que tornan de principio á su menester.

Francisco Delicado, Mamotreto XX, "Las preguntas que hizo la Lozana aquella noche al Baligero y cómo la informó de lo que sabía" en Retrato de la Lozana Andaluza, Podium, Obras Significativas, Ediciones Zeus, Barcelona, 1968, p. 83

sábado, outubro 28, 2006

DEL ÉLMER

Elena, debe ser ella, qué ganas de abrazarte mija, de olerte ahí donde deberías llevar perfume.




Élmer Mendoza, Efecto Tequila, Col. Andanzas, Tusquets Editores, México, 2004, p. 15

DESDE LAS MONTAÑAS DEL SURESTE MEXICANO HASTA ESTE CORAZÓN QUE TE ESPERA...



FOTO: Marlene Méndez

sexta-feira, outubro 20, 2006

HAY AUSENCIAS QUE...¿TRIUNFAN?

El verano pasado anduve por la Ciudad de México, ávida de museos (que no se distinguen por su abundancia ni su calidad en mi ciudad natal).
Acudí primero al Museo Nacional de Arte (MUNAL), que había conocido 3 años atrás. En aquella época había visto un retrato del genial poeta mexicano Xavier Villaurrutia, a quien no había leído. En esta segunda visita, ya conocía toda su obra; más aún, podía nombrarlo como uno de mis escritores favoritos. Busqué ansiosa por las salas del recinto. Al no encontrarlo, pregunté a uno de los encargados, quien portaba un catálogo del acervo en sus manos. Me informó que dicha pintura se encontraba en bodega, ante mi enorme desazón.

En el Franz Mayer faltaban pinturas virreinales. En su lugar (¡oh, curioso método para paliar ausencias!) los ingeniosos empleados colocaban fotocopias de las mismas, donde mencionaban sus datos y la localización temporal de aquellas.

En la Casa Azul de Frida Kahlo me sentí sumamente estafada. En mi primera visita había contemplado, absorta, el diario de la atormentada pintora. Ahora, un facsímil.
Salvo algunas remodelaciones y exhibición de piezas nuevas, como los corsets de Frida, que ella misma decoraba (pero, sobre todo, objetos domésticos artesanales), no encontré cambios sustanciales.
Azorada, pregunté a una empleada sobre el diario original. La muy bestia no supo decirme, y luego la oí quejarse con una compañera sobre mi pregunta. Mas pronto habría de enterarme del fatal destino del diario.

Cuando fui al Museo de Arte Moderno, lo hice alentada por el retrato del gran poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, de José Clemente Orozco -Arreola se expresaría de la obra pictórica del segundo como de 'pinceles violentos'-.
En internet, supe que en él también albergaban obra de Leonora Carrington y Remedios Varo, ilustres representantes del surrealismo mexicano. Más motivos para conocerlo.
Ya en él, terrible desengaño: sólo la mitad del museo podía ser recorrido. Lo que alcancé a ver me gustó (salvo cierta exposición que constituía una tomada de pelo).
De nuevo, el desconcierto: Había visto días antes el cuadro de "Las dos Fridas" y ahora volvía a verlo, en mayor formato. Estoy alucinando, pensé. Mas éste era el auténtico, según afirmó una de las trabajadoras. "Se distingue por la firma", explicó.
Asimismo, me reveló que en la mayoría de los museos de la Ciudad se oponen a las políticas privatizadoras de Sari Bermúdez (presidenta de CONACULTA) y con las que Luis Martín Lozano, director del citado museo, parece estar muy de acuerdo, ya que mantiene funcionando el museo con sólo la mitad de las salas disponibles, pero cobra como si fuese el recorrido completo.
Al entrar a la tienda, platiqué con los empleados, externándoles mi molestia al no haber encontrado las mencionadas obras. También referí mi horror al encontrar el facsímil en vez del diario original de Frida, en la Casa Azul. Uno de los empleados me dijo que el original estaba resguardado porque 'alguien' osó arrancar tres páginas del mismo. ¿Y quién sino los encargados? pensé, ya que tanto una como otra versión se conservan en vitrina.

Cuando una obra no está disponible al público generalmente es porque está en bodega, en restauración o en préstamo, lo cual, si bien es molesto, resulta entendible. Lo inexplicable es que se destruyan por quienes
supuestamente las resguardan, como en la Casa Azul.
Inexplicable, también, es que se cobren cantidades injustas, dadas las
limitaciones temporales que implica una remodelación, como en el Museo de Arte Moderno.

Otras ausencias deplorables son las que encontré en el Museo del Carmen, en su tiempo convento de los carmelitas. Además de una deficiente iluminación del sitio y de su aspecto de cueva, la mayoría de las obras carece de su respectiva ficha: ello impide una comprensión cabal de lo expuesto. No obstante, es caro para el visitante, quien sólo puede tomar fotografías en el exterior.

Carencia también me resulta -como señalo arriba- que no se permita tomar fotografías, aunque uno le quitase el flash a la cámara. Esta disposición lleva el fin de proteger las obras de posibles deterioros, o bien, de lucro (que se utilicen las fotografías para hacer copias de las obras, u objetos donde se las represente).
Museos donde esto ocurre: Casa Azul, Palacio de la Cultura Banamex, Dolores Olmedo,
Anahuacalli, Nacional de Historia y el ya citado.

Sin embargo, lo que me parece el colmo es que ni siquiera dejen tomar apuntes, como en el penúltimo (video sí permiten, lo que considero incongruente).

Lamentable, insisto, es no tener un testimonio fotográfico del retrato póstumo de Sor Juana Inés de la Cruz, por Miguel Cabrera.
Frente a sor Juana, caí de rodillas, llorando, recitando en voz baja su bellísimo soneto 'Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba' (mi llanto, quizá, fue también de indignación por todo lo que quise ver y no vi).

quarta-feira, outubro 11, 2006

CIBERAMIGOS LITERARIOS

Este año ha sido para mí el de los ciberamigos literarios: Eve Gil, Joel Flores, Tryno Maldonado, Javier Munguía: dos sonorenses (Eve y Javier) y dos zacatecanos (Joel y Tryno).
Eve (Sorjuaneve) y yo iniciamos nuestra amistad en noviembre del año pasado. Entré a su blog gracias a que vi su link en el de Tryno (a quien le había escrito, sin obtener respuesta). Seducida por su prosa poderosa, le envié un comentario. Ella respondió en mi blog. En marzo vino a dictar su conferencia "El segundo oficio más antiguo del mundo: la escritura femenina" en LETRAS, y por fin pudimos abrazarnos. Me obsequió su magnífica novela El suplicio de Adán -que le costó la censura en su natal Hermosillo-.
Siempre tendré presente que, de entre todos los obsequios que le llevé, cuando vio las dos estampillas de Sor Juana, exclamó: 'éste es uno de los regalos más hermosos que he recibido...'
La invité a desayunar en La Mariposa Amarilla, sitio macondiano a la orilla del río Culiacán, y pasamos un día maravilloso juntas.
Nos veríamos a fines de julio en la Ciudad de México, en la Gandhi de Quevedo (la vieja), donde intercambiamos presentes, sonrisas...
saliendo de ahí, nos encontramos a José María Torre y me tomé una foto con él. Eve me preguntó, ¿cómo te tomaste la foto con él y no con ella (una de las dos personas que lo acompañaban)? ¿pues quién es? Bárbara Mori. Ni me fijé... A Eve le había pasado algo mejor: se había encontrado hacía tiempo a Johnny Depp en el metro, pero dudaba de que fuera él. Y él, sabiéndose galán, posaba para ella. Luego confirmó, en una revista, que sí era el afamado actor, quien había venido a México para negociar la filmación de una película basada en una novela de Laura Restrepo...
En febrero apareció en el blog de Tryno otro link: el de Joel (Gomi), su mejor amigo, quien publicaba una columna cultural en El Sol de Zacatecas, misma que le fue censurada por afectar intereses de las mafias culturales locales. Al leer el citado blog, supe que su escritora favorita es Amparo Dávila, una de las inteligencias más lúcidas de la narrativa mexicana contemporánea. Le escribí un comentario donde le brindaba mi apoyo; asimismo, le ofrecí enviarle un artículo aparecido en La Jornada sobre la mencionada autora.
Iniciamos nuestra amistad lanzando diatribas contra los ambientes seudointelectuales de nuestras respectivas ciudades, recomendándonos libros, autores... le conté que en marzo habría un Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura en Zacatecas, y que participaría en Creación Literaria con "Letanía de la joven suicida". Joel me ofreció su hospitalidad, misma que acepté.
En las mismas fechas en que empecé a comunicarme con Joel, recibí una carta de Tryno (Tryno con Y Griega), a instancias de Eve (quien le externó mi queja sobre su nula respuesta). Tryno se mostró muy amable, así como apenado conmigo, ya que estaba seguro de haberme contestado. Le dije que no había problema y lo invité al susodicho Congreso, a lo cual respondió que lo tienen vetado y por ello prefería abstenerse; no obstante, me invitaba a brindar con Corona, una vez anduviera por aquellas tierras.
Ya en Zacatecas, tras llamarle a Joel y reunirnos en la Facultad de Sicología (donde prestaba su Servicio Social) me instalé en su casa y de inmediato establecimos una gran complicidad. Luego paseamos por el Centro Histórico, tras ir por Sandra (su entonces novia). En la noche nos reunimos con sus amigos en Las Quince Letras, ilustre cantina con un siglo de tradición, donde más tarde se acopló Tryno y platicamos horas enteras sobre libros, viajes, proyectos...Me obsequió su ópera prima, Temas y variaciones, que devoré con singular deleite.
Cuando volvió a disculparse por su carta nunca enviada, le confesé que había pensado que no me contestaba porque le mencioné a López Velarde (a quien ha choteado en su blog) ... irónicamente, me reveló que al parecer el jerezano es ancestro suyo...
nos vimos al día siguiente en la biblioteca Mauricio Magdaleno, donde se esforzaba en terminar de leer Galaor, novela de Hugo Hiriart, quien sería su primer asesor en el Taller de Novela de Oaxaca.
A Javier (Javo) lo conocí mediante otro ciberamigo literario, Josué Barrera (a quien aún no conozco personalmente); a su vez, había dado con el blog de este último mediante un link en el blog
de Lenon. Dejé un comentario en el blog de Josué, expresándole mi intención de participar en la revista La Línea del Cosmonauta (de cuyos 3 números he participado en 2). Josué tiene linkeado a Javier; visité el link de éste y me sorprendió su calidad literaria, así como el enterarme de que él también había acudido al Homenaje a Cortázar en febrero del 2004, en Guadalajara.
Pronto nos hicimos confidentes (hay ocasiones en que chateamos hasta 10 horas). Me remitió por correo su primer libro, Gentario. Hace días nos conocimos personalmente. Vendría para acá antes de irse a Guadalajara (ciudad que a ambos nos encanta).
Los viajes sirven para aliviar el corazón. Con esa filosofía y alentado por mi ejemplo (cítese mi travesía
por la Ciudad de México, Guadalajara y Puerto Vallarta el pasado verano), Javo vino a Culiacán Rosales, y me dediqué a pasearlo y a consentirlo y a invitarlo a comer rico y a que apreciara la belleza de la mujer culichi (mucha nalga, poca chichi) y los atardeceres: lo mejor que tenemos.
Culiacán le fascinó. Promete volver. Ya está invitado de antemano.

(Cómo los quiero a todos: Sorjuaneve, Gomi, Tryno con Y Griega, Javo. Hermosos. Inteligentes. Literatos. Y son mis amigos...)
















segunda-feira, outubro 09, 2006

ÉLMER DIXIT

¿Qué no dijo García Márquez que no se debía hacer el amor con calcetines?

Élmer Mendoza, Efecto Tequila, Col. Andanzas, Tusquets Editores, México, 2004, p. 210